Durante el tercer trimestre de 2025, mientras la inflación seguía su curso silencioso pero constante, la actualización de los haberes del personal militar volvió a quedar atrapada en una zona gris: por encima del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), pero por debajo del costo real de la vida. Entre julio y septiembre, el salario mínimo pasó de $317.800 a $322.000, con una inflación acumulada del 5,9 % en el trimestre.

A grandes rasgos, es posible afirmar que los precios se movieron más rápido que las decisiones salariales. En ese contexto, los haberes de las Fuerzas Armadas se mantuvieron formalmente “ordenados” en la escala, pero con un poder de compra que se fue erosionando.
Salarios y aumentos por grado
En la cúpula de la pirámide, los grados superiores –de Teniente General a Coronel– siguieron ubicándose entre 6 y 8,5 veces el SMVM. No es allí donde se siente la asfixia principal, ya que la relación con el salario mínimo sigue siendo holgada y sin cambios drásticos a lo largo del trimestre.
El problema empieza a hacerse visible en el segmento intermedio –de Teniente Coronel a Teniente–, donde los haberes se movieron entre 2,7 y 5,2 salarios mínimos. El punto tal vez más sensible vuelve a ser el de los grados subalternos y el personal voluntario. Entre Subteniente y Voluntario de 2ª, los haberes se ubicaron apenas entre 1,8 y 2,9 veces el SMVM.

En los papeles, los haberes mejoraron su posición relativa frente al salario mínimo o, al menos, no la perdieron. Pero en la práctica, con una inflación trimestral del 5,9 % y ajustes por debajo de ese umbral, lo que se consolida es una pérdida real de entre 3 y 4 puntos de poder adquisitivo.
El personal joven y voluntario es tal vez el más afectado, ya que la distancia con el salario mínimo es más corta y cualquier punto de inflación no compensado se torna un recorte importante. La proporción se sostiene, aunque al mirar la inflación ese aumento nominal queda supeditado al avance de los precios.
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