El día de ayer, el Presidente argentino, Javier Milei, recibió a su par de Chile, José Antonio Kast, en la Casa Rosada. Según “Escenario Mundial”, su encuentro habría tenido como ejes centrales el comercio, la explotación de recursos naturales y la mejora de los pasos fronterizos. Tras la cumbre en el Palacio de Gobierno, la alianza Milei-Kast comenzó a consolidarse formal y oficialmente. Sin embargo, ¿puede esta alianza impulsar el sector minero y promover el desarrollo binacional?.
Según un reciente reporte de “BNamericas”, en el marco de su encuentro en Buenos Aires, los presidentes de Argentina y Chile habrían acordado fortalecer la integración y cooperación minera y modernizar la infraestructura fronteriza. Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de digitalizar y modernizar los procesos de control en los pasos fronterizos, en pos de mejorar la conexión de ambos países con los mercados internacionales por medio de rutas y corredores consolidados.

En este sentido, se destaca que tanto Milei como Kast, quienes comparten ideología política (derecha) y enfoque económico (libertario), estarían buscando impulsar la cooperación e integración entre ambas Naciones y promover el crecimiento económico, a través del desarrollo de los principales sectores estratégicos. En este escenario, la minería juega un papel central. De hecho, el propio gobierno chileno señaló en un comunicado el interés de su país en la integración minera con la Argentina.
En el marco de la alianza Milei-Kast, que estaría buscando impulsar y promover la cooperación en el sector minero, el desarrollo binacional es crucial. El Tratado de Integración Minera Chile-Argentina del año 1997 sienta un precedente en la materia. Por su parte, BNamericas se refiere, particularmente, al desarrollo del distrito minero transfronterizo Vicuña, donde radican varias proyectos como “Los Azules”, “Altar” y “Taca Taca”, entre otros, que abarcan territorios de ambos lados de la Cordillera de Los Andes. Además, como se señaló en una cobertura previa, Chile y Argentina tendrían en carpeta el objetivo de desarrollar un corredor de cobre binacional para el año 2030, valorado en US$ 21.000. El reporte resalta que el potencial económico del cluster minero binacional sería significativamente beneficioso para ambos países.
BNamericas cita un informe del centro de estudios local, Fundar, donde se expone el potencial económico de este desarrollo para la República Argentina. El país “atraería más de 16.000 millones de dólares entre explotaciones mineras, plantas y servicios asociados, generando posteriormente un aumento de la producción económica nacional de más de 24.000 millones de dólares y exportaciones anuales adicionales de 5.300 millones de dólares”, se explica. Chile, por su parte, no se queda atrás, con proyecciones y estimaciones que calculan ingresos por US$ 9.300 millones.

El interés compartido, del gobierno argentino y chileno, de avanzar en la formalización de la explotación binacional minera a gran escala tiene proyección a largo plazo y se sustenta, principalmente, en el potencial económico-comercial que la alianza minera argentina-chilena tiene para ambas economías periféricas. La oportunidad de Chile y Argentina, quienes comparten la riqueza mineral y estratégica de la Cordillera de Los Andes, es única y podría hasta incluso complementarse en otras alianzas con pares sudamericanos como Bolivia, en el marco del “Triángulo del Litio”, y Perú, con el eje del cobre.
Sin embargo, el reporte de BNamericas señala que el enfoque principal del tratado bilateral entre Argentina y Chile se centra en la fase exploratoria. Por lo que, requiere varios ajustes, de cara a la integración minera por la que apuesta la alianza Milei-Kast, que busca formalizar no la exploración sino más bien la explotación minera. Esta cuestión adquiere especial relevancia, si se considera que varios proyectos argentinos –ubicados principalmente en la provincia de San Juan–, deberán transportar sus minerales a los puertos chilenos, una vez en funcionamiento, para completar el proceso de exportación. El desarrollo minero binacional, por el que abogan tanto Milei como Kast, demanda y exige un sistema administrativo y normativo bilateral coordinado con normas y reglas claras.
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