Este martes Argentina se enfrenta a Egipto por los 8vos del Mundial 2026. Luego de enfrentarse a Cabo Verde, la selección argentina deberá jugar contra Egipto en el Mercedes-Benz Stadium en Atlanta, Estados Unidos, a partir del mediodía. En este contexto y en el marco de la edición especial por el Mundial 2026 de El Estratégico, resulta interesante preguntarse y analizar ¿qué historia une a Argentina y Egipto más allá del fútbol?

Más de 11.000 kilómetros de distancia los separan. Sin embargo, Argentina y Egipto son dos países construidos alrededor de sus ríos. Egipto con el Nilo y Argentina con la Cuenca del Plata, desarrollaron sus economías, alrededor de sus ríos y cuencas de agua. A partir de ellos, construyeron sus economías, basadas en la agricultura y el comercio. De hecho, según la información disponible, tanto Buenos Aires como El Cairo, dependen de sus sistemas fluviales y acuíferos. De esta manera, el Nilo y el Paraná han funcionado, en ambos casos, como motor económico y productivo de Egipto y Argentina.
Además, ambos países han desarrollado significativamente su agricultura y su complejo agroindustrial. Argentina ha llegado a ser reconocida internacionalmente como el granero del mundo, a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, y actualmente, desempeña un eslabón fundamental dentro de la cadena global de valor agroganadera, gracias a su producción de cereales, trigo, soja y carne. Egipto, por su parte, es uno de los mayores compradores e importadores mundiales de trigo. Por lo que, la relación comercial entre ambos países tiene al cereal como uno de los principales protagonistas, desde hace décadas.
Pero, además, Egipto también fue reconocido globalmente como un exportador agrícola clave, en la vieja época del Imperio Romano, abasteciendo al mundo entero, con su producción. Por lo que, los dos países supieron abastecer al mundo de materia prima y alimentos aunque en distintos momentos históricos. Sus exportaciones fueron sustanciales para el abastecimiento, el consumo y la seguridad alimentaria, y de hecho, Argentina continúa teniendo un papel clave, a día de hoy, siendo uno de los mayores exportadores agroganaderos del mundo.

En esta línea, sus ríos y cursos de aguas resultaron clave para el transporte de los insumos y productos agroganaderos. Sus salidas marítimas –Argentina al Mar Argentino y Egipto al Mar Rojo y Mar Mediterráneo– han permitido, además, el desarrollo portuario y logístico de ambos países, orientados al comercio y la agricultura. Además, Argentina y Egipto han sido cruciales para el desarrollo de la migración mundial, ya que ambos países se han consolidado como un puente de la inmigración. Argentina ha recibido millones de inmigrantes de las más diversas y variadas nacionalidades, desde el siglo XIX y XX, y Egipto ha llegado a ser un puente para la inmigración entre África, Europa y Asia, formando una Nación de encuentro socio-cultural.
En paralelo, los dos tienen posiciones geográficas estratégicas, con implicancias y ventajas comparativas geopolíticas, gracias a su salida al mar. Argentina con salida y proyección natural hacia el Atlántico Sur y la Antártida despierta el interés de las superpotencias para la proyección de poder y capacidades en una zona de creciente relevancia geopolítica, frente a los recursos marinos, su cercanía a la Antártida, el acceso al agua dulce y el control de los cables submarinos, entre otras cuestiones;Egipto, por su parte, con salida al Mar Mediterráneo y al Mar Rojo, y como resultado del control del Canal de Suez, que es operado y administrado por el Estado egipcio desde 1956, tiene una posición estratégica, en términos geopolíticos.
Ubicado en África, funciona como puente y nodo comercial global y regional, ya que controla y permite el comercio entre Europa, Asia y América, y el acceso a recursos e insumos estratégicos, a través del Canal de Suez, que conecta el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo. Como Egipto con el Canal de Suez, Argentina posee parte del control y la administración de la Hidrovía Paraguay-Paraná, que une Brasil y Uruguay y atraviesa Argentina, Bolivia y Paraguay, con un papel clave para el comercio y el desarrollo regional y local.

El paralelismo entre ambos países es real y trasciende lo futbolístico, pensando en el partido que tiene lugar este martes, a partir de las 13hs –horario local–. Argentina y Egipto prácticamente viven el fútbol como una religión. Con banderas, caravanas, festejos y cábalas, ambos países sienten y viven el fútbol con pasión, con Lionel Messi como líder y figura para la selección argentina, y con Mohamed Salah, por el lado de Egipto. Símbolos y figuras nacionales que se enfrentan este martes en Atlanta por 8vos del Mundial 2026 y con más cosas en común de las que creen, desde geopolítica y geografía, hasta desarrollo productivo, económico y comercial, y puente para la inmigración. Mañana se enfrentan pero Argentina y Egipto están unidos bajo un mismo precepto: sus ríos y cursos de agua como puntos clave de su desarrollo e inserción internacional.
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