Ya son varios los reportes y análisis que advierten que, pese a la adquisición de tecnología y capacidades militares, como el sistema de cazas F-16 y los Stryker 8×8, persiste una falta de ajuste salarial contundente para el personal militar de las Fuerzas Armadas argentinas, que ha sufrido una significativa pérdida de su poder adquisitivo en los últimos meses. Se cuestiona, además, la brecha salarial que existe con otros rubros y sectores. De esta manera, con sueldos deprimidos y bajos salarios, el personal de las Fuerzas Armadas argentinas enfrenta una pérdida de su poder adquisitivo.
Un reciente informe de iProfesional señala que el programa de reequipamiento militar, que el Gobierno Nacional lleva adelante desde diciembre de 2023, tiene una contracara: la crítica y difícil situación salarial del personal militar de las Fuerzas Armadas, que atraviesa y afecta significativamente a los cuadros intermedios y subalternos, principalmente. Con bajos sueldos, salarios deprimidos, una sostenida pérdida de su poder adquisitivo y una obra social paralizada por el déficit financiero –a la espera de la puesta en marcha de la nueva entidad, Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA)–, la situación del sector castrense es sumamente compleja.

En este escenario, se señala la existencia de un atraso salarial para el personal militar de las Fuerzas Armadas respecto de otros rubros, incluyendo el de seguridad. Este reclamo, de hecho, ha sido histórico y trasciende a la actual administración. La brecha salarial entre el personal militar y el personal de seguridad siempre ha existido y es una demanda histórica del sector castrense. Sin embargo, a lo largo del tiempo, han existido planes y programas de equiparación salarial. No obstante, hoy en día, la situación refleja un significativo atraso para el personal militar. En un análisis en Zona Militar, Marcelo Seghini, asesor en la Cámara de Diputados y coordinador de la Comisión Defensa de la Fundación Alem, afirmó que los militares ganan en promedio entre 25% y 30% menos que sus pares de seguridad, de acuerdo a estimaciones del año pasado.
En otra línea, por ejemplo, un reporte de iProfesional explica, que según especialistas en la materia, actualmente los uniformados argentinos ganan hasta un 30% menos que personal civil que desempeña tareas de vigilancia y seguridad privada. La brecha se amplía o disminuye dependiendo del ámbito laboral que se tome para la comparación, siendo menor o mayor dependiendo el caso. En este escenario, la recomposición salarial resulta crucial. No obstante, pese a la presentación de nuevas escalas salariales y ajustes escalonados, los sueldos militares presentan una severa depresión. La anhelada recomposición salarial, que el oficialismo pretende, no ha sido lograda, hasta el momento. Las actualizaciones escalonadas, de hecho, han sido insuficientes para lograr una recomposición salarial real.
Como se ha señalado en coberturas previas, la actual situación salarial del personal militar coincide con el incremento en las bajas voluntarias que reportaron en 2025 fuentes oficiales. Desde la asunción de Javier Milei al poder, en diciembre de 2023, hasta finales del año pasado, la cifra suma más de 20.000 bajas, afirma Seghini. Si bien las bajas voluntarias se explican como resultado de un conjunto de factores, la situación salarial configura uno de los principales motivos que incentiva el incremento de este fenómeno que preocupa, de lleno, al sector castrense. Seghini también reporta que, dentro del sector militar argentino, se critica la falta de recomposición salarial y se evidencia cierto “desazón general”, que está acompañado de la necesidad de pluriempleo que tienen los uniformados argentinos, en la actualidad.
En este escenario, a la par que el Gobierno Nacional anuncia la compra de nuevo equipamiento y capacidades de defensa, como los F-16, los Stryker 8×8, los P-3 Orion, e informa los nuevos proyectos para adquirir unidades de combate, la situación salarial en los cuarteles alarma a los uniformados y sus familias, que denuncian constantemente los bajos sueldos y salarios que perciben mes a mes. La pérdida de poder adquisitivo es la principal preocupación del personal militar de las Fuerzas Armadas, que recurre a otros empleos para poder subsistir y cubrir sus necesidades básicas, y exige respuestas concretas que parecen no llegar.
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