El reequipamiento de las Fuerzas Armadas Argentinas (FAA) es no solo una promesa sino un objetivo por el que aboga el gobierno de Javier Milei, que llegó a la presidencia señalando la necesidad de reequipar y modernizar las Fuerzas Armadas, tras años de desinversión y desprestigio al sector castrense. Sin embargo, ¿está realmente Argentina reequipando a sus Fuerzas?.

Durante la gestión de Luis Petri al frente del Ministerio de Defensa, en 2024 y 2025, se pusieron en marcha planes de adquisición de equipamiento. Los programas más importantes y renombrados han sido el de incorporación e integración de los cazas F-16 para la Fuerza Aérea Argentina (Programa Peace Condor) y el de incorporación de Vehículos de Combate Blindados a Rueda (VCBR) 8×8 Stryker para el Ejército Argentino. Estos dos proyectos configuran ejes centrales dentro de la estrategia de modernización del instrumento militar, la cual busca llevar a cabo el gobierno de Javier Milei.
No obstante, tal como expuso un análisis de Zona Militar, elaborado por Juan José Roldán, otros programas no han recibido aún o están a la espera de recibir un impulso similar al que se ha manifestado para los mencionados planes (Programa Peace Condor y VCBR 8×8 Stryker). En esta línea, por ejemplo, la Argentina necesita una sólida recuperación de sus capacidades submarinas. Aunque por el momento no se han confirmado programas o planes de reequipamiento para la Armada Argentina, la conducción de esta Fuerza tiene el tema en su carpeta de prioridades.
Desde el Ministerio de Defensa no han confirmado, aún, ningún programa orientado a comprar nuevos submarinos de ataque, pese a las especulaciones y las expectativas en torno al tema, y que el oficialismo desmiente y niega rotundamente. En los últimos meses, se han dado a conocer propuestas recibidas por Alemania y la firma de una carta de intención con Francia, que apuntaría a la eventual compra de submarinos para la Armada Argentina. No obstante, a comienzos de 2026, la Oficina de Respuesta Oficial del Gobierno Nacional descartó avances concretos en las negociaciones.

En su análisis, Zona Militar señala que, si bien se entiende que la eventual adquisición de submarinos y toda inversión orientada a capacidades de apoyo e infraestructura presenta una inversión exponencialmente mayor que los programas del Ejército y la Fuerza Aérea mencionados previamente; es presumible que esta sea la siguiente apuesta del Ministerio de Defensa, en el marco de la modernización del instrumento militar.
En paralelo, existen otros programas y planes que han quedado relegados en la gestión de Luis Petri al frente del Ministerio de Defensa, durante 2024 y 2025. Entre ellos, se encuentran la renovación de la flota de superficie, la adquisición de helicópteros de transporte mediano para la Aviación del Ejército, y de helicópteros ligeros para el Comando de Aviación Naval, y los sistemas de defensa aérea, entre otros. De hecho, la licitación de los UH-60 Black Hawk para la Aviación del Ejército fue dejada sin efecto en 2024. Dicho plan había sido coordinado y fijado por el actual Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Presti, cuando se desempeñaba como Jefe del Estado Mayor General del Ejército.
Plan de Inversiones 2026-2028
El Plan de Inversiones Públicas para el período 2026-2028 establece y fija las prioridades de la administración actual, en materia de reequipamiento para las Fuerzas Armadas. El documento incluye programas y planes que ya se encuentran en ejecución y además, detalla la modernización de infraestructura, a través de la incorporación de aeronaves caza multirol y la adquisición de helicópteros navales livianos (AW109M), como señala un análisis de Zona Militar.

El plan también contempla la modernización de vehículos de combate, los denominados Tanque Argentino Mediano (TAM), a partir de una inversión presupuestada de $27.893 millones para este año, y la adquisición de Vehículos de Combate de Artillería (VCA), vehículos para funciones de exploración y camiones tácticos 4×4 para el Ejército.
La cuestión presupuestaria es un desafío para el reequipamiento y los planes en carpeta. Esta cuestión es una problemática transversal a todas las administraciones, que afecta y perjudica el objetivo de reequipar a las Fuerzas Armadas Argentinas, y representa una traba para los planes de equipamiento y modernización, tanto los que se encuentran en curso, como así también aquellos en carpeta, ya sean nuevos o postergados, como algunos de los mencionados. La incertidumbre presupuestaria, que en ocasiones se combina con incertidumbre política, ha llevado a cancelar y suspender proyectos de significativa relevancia para el reequipamiento de las Fuerzas Armadas Argentinas.
Recuperar las capacidades de defensa de la Argentina es una cuestión que va del plano táctico al estratégico, que requiere no solo de recursos y presupuesto sino también que implica decisión política. El gobierno de Javier Milei apuesta y aboga por un proceso de reestructuración y reequipamiento integral del instrumento militar, con orientación y proyección a largo plazo, donde la Argentina debe redefinir su rol y posicionamiento en el tablero geopolítico, frente a un escenario donde el Atlántico Sur y laAntártida adquieren, cada vez, mayor relevancia estratégica y geopolítica. De allí, la importancia de centrar este proceso en las capacidades de la Armada Argentina, que hasta el momento es la Fuerza con menos programas y proyectos de reequipamiento y modernización.
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