La República Argentina posee un inventario logístico estratégico y tiene medios suficientes para competir en el mercado internacional. Sin embargo, el país no debe seguir en la competencia puerto contra puerto, mientras en el mundo ya compiten sistemas. Por lo que, más que cambiar organigramas, el enfoque del país debiera centrarse en conducir un sistema portuario-logístico integrado, que sea capaz de articular puertos, y logística, infraestructura y territorio e institucionalidad, fortaleciendo la conducción estratégica del Estado.
En esta línea, enfrentar los obstáculos existentes marca una agenda de severos desafíos, que sería aconsejable que el Poder Ejecutivo y el Congreso Nacional asuman. Entre los obstáculos existentes, se encuentran la fragmentación en la toma de decisiones estratégicas; la falta de planificación territorial y de coordinación interministerial y con las provincias; como así también la ausencia de inversión pública asociada. Todos estos obstáculos marcan una agenda de desafíos, que el Poder Ejecutivo y el Congreso Nacional deberían asumir.

No obstante, para cualquier tipo de planificación estratégica y aún más para el sistema logístico, primero es necesario saber y conocer con qué medios se cuenta y qué representa la Argentina en el contexto global. En cuanto a la infraestructura y la geografia portuaria, a día de hoy, existen 103 puertos comerciales registrados en tres regiones del territorio nacional, que contienen a 11 provincias más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): Corrientes, Chacho, Formosa, Misiones, Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, CABA, Chubut, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
De los 103 puertos comerciales registrados, 70 puertos y 33 terminales dentro de 13 puertos públicos son privadas. Por lo que, los 33 puertos que restan son públicos, de los cuales 31 son provinciales, 1 del Estado Nacional (Puerto Nuevo de Buenos Aires) y 1 Municipal (de General Lavalle en la Provincia de Buenos Aires). De este análisis, surge un dato estructural clave: la Argentina tiene un sistema portuario, predominantemente privado. Sin embargo, los puertos estatales tienen una fuerte inserción dentro del sistema de infraestructura portuario local e incluso, con menor inversión. La Argentina es, por excelencia, un clásico modelo de gestión híbrida.

Las instalaciones del país en el Litoral FluvioMarítimo son trascendentales, con 81 instalaciones en el Litoral Fluvial y 22 en el Litoral Marítimo. De hecho, se reconoce que a la vera del Río Paraná, se sitúa uno de los polos agroexportadores más importantes del mundo, y sin lugar a dudas, de la Argentina. Allí, precisamente, se apoya el 79% de la red portuaria local. Sus bajantes implican un riesgo estructural permanente. De allí, la necesidad de potenciar los puertos atlánticos. Vinculado a ello, se reconoce que el subsistema portuario del AMBA (Buenos Aires y Dock Sud y La Plata) continúa siendo, a día de hoy, el nodo principal, manejando más del 80% de los TEUs (Twenty-foot Equivalent Unit o por su nombre en español Unidad Equivalente a Veinte Pies) del país, pese a sus altos y significativos costos operativos.
En paralelo, el Up River, en Santa Fe, predomina en la cosecha y densidad de las terminales portuarias. Mientras que la logística de combustibles y del crudo pasa por Bahía Blanca y Puertos Rosales, que son imbatibles e invencibles, por su conexión con los oleoductos y su capacidad para los buques de gran escala. En esta línea, se reconoce la importancia de poner en valor la infraestructura portuaria del NEA (Nordeste Argentino) para fomentar las exportaciones de las economías regionales hacia el Mercosur.
En cuanto a la infraestructura ferroviaria, se reconoce que solo el 20% de los puertos tienen tren. Es posible afirmar que la competitividad argentina se pierde sustancialmente en el flete terrestre, producto de este motivo. Por lo que, se recomienda fortalecer los ramales de la última milla, a partir de la construcción de desvíos ferroviarios en los complejos de Zárate-Campana y el sur de Entre Ríos. A su vez, la renovación del Belgrano Cargas (NEA) es crucial, en tanto permitiría reactivar plenamente los ramales que conectan Salta, Chaco y Formosa con los puertos de Barranqueras y Corrientes. La reconstrucción permitiría bajar granos y madera por el río, descongestionando las Rutas Nacionales 11 y 16.

Reflexión final
La República Argentina es una potencia mundial exportadora extractivista. Sin embargo, su logística internacional evidencia alta dependencia de puertos regionales como Santos en Brasil o Montevideo en Uruguay. Por su posición geográfica natural, logísticamente de final de escala, el país tiene que diseñar un sistema hub para América del Sur, como nodo intercontinental Atlántico-Pacífico, a través de una plataforma que integre la red portuaria argentina a esa estrategia.
Este plan de acción que se recomienda debe contemplar como objetivo principal la transformación del sistema vigente, que actualmente se presenta como fragmentado y dependiente del camión, en una red que sea multimodal, eficiente y con proyección global para insertarse internacionalmente.
Como se recalcó previamente, la Argentina posee un inventario logístico estratégico pero se debe abogar por un sistema portuario-logístico integrado, capaz de articular puertos, logística, infraestructura, territorio e institucionalidad, con una conducción estratégica del Estado Nacional, que debe asumir los obstáculos existentes en la materia que conforman una significativa agenda de desafíos, tanto para el Poder Ejecutivo como para el Congreso Nacional.
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