El Poder Ejecutivo Nacional dispuso la disolución y posterior liquidación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 88/2026, y avanzó en la creación de dos nuevos entes prestacionales diferenciados: la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG).

La decisión implica una reestructuración profunda del sistema de cobertura de salud del personal militar y de las fuerzas de seguridad federales, y se fundamenta en el desequilibrio financiero estructural que atraviesa el IOSFA, producto del aumento sostenido de los costos médico-asistenciales, la heterogeneidad de su padrón de afiliados y la dispersión territorial de las prestaciones.
Tal como había expuesto El Estratégico, el Gobierno avanzaba en la disolución del IOSFA como parte de una estrategia para renegociar su deuda millonaria y rediseñar el sistema de salud del sector, una previsión que finalmente se materializó por la vía del decreto presidencial.
Dos obras sociales diferenciadas
El DNU establece que la OSFA funcionará como un ente autárquico en la órbita del Ministerio de Defensa y estará destinada exclusivamente al personal de las Fuerzas Armadas —Ejército, Armada y Fuerza Aérea— tanto en actividad como en retiro, además del personal civil vinculado a dichas fuerzas. Su conducción estará a cargo de un directorio integrado por representantes de cada fuerza, con presidencia rotativa.
En paralelo, se crea la OSFFESEG, que dependerá del Ministerio de Seguridad Nacional y brindará cobertura al personal de la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina, separándolos definitivamente del esquema de salud militar.

Esta segmentación responde, según el decreto, a las diferencias funcionales, operativas y laborales entre las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad federales, y busca diseñar coberturas más específicas y sostenibles para cada universo de afiliados.
Disolución del IOSFA y período de transición
El decreto dispone el inicio del proceso de disolución y liquidación del IOSFA, con un período de transición de hasta 365 días, durante el cual se garantizará la continuidad de las prestaciones médico-asistenciales para los afiliados que se encuentren bajo tratamientos no susceptibles de interrupción.
Durante ese lapso, se instrumentará el traspaso ordenado de afiliados, personal, activos, bienes y obligaciones hacia los nuevos entes. El personal proveniente de Gendarmería y Prefectura que se encuentre prestando servicios en el IOSFA regresará a sus organismos de origen.

El Ministerio de Defensa designará un administrador con amplias facultades para ejecutar el proceso de liquidación, asistido por una comisión especial integrada por representantes de Defensa, Seguridad, Salud, Economía y la Sindicatura General de la Nación.
Un esquema confirmado tras meses de crisis
La medida confirma el escenario que El Estratégico había detallado previamente: un IOSFA con una deuda acumulada que rondaba los 300.000 millones de pesos, un déficit operativo mensual de dos dígitos y un deterioro generalizado de las prestaciones en todo el país.
El nuevo esquema busca que la OSFA inicie su funcionamiento sin arrastrar pasivos heredados, mientras que el Estado deberá definir el mecanismo para la cancelación de las deudas del IOSFA y la gestión de los litigios pendientes.
En el caso de las fuerzas federales, el decreto faculta al Ministerio de Seguridad a instrumentar de manera inmediata convenios con prestadores privados para garantizar la cobertura nacional de los beneficiarios de la OSFFESEG, en línea con el giro hacia esquemas mixtos o privados que ya se encontraba en evaluación.
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