Un registro abierto de seguridad y defensa que publica, sobre todo, lo que no sabe

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La Fundación Sherman Kent abrió SIWA, https://fundacionkent.org/siwa/, un registro público y gratuito con 69 indicadores sobre los treinta y tres Estados de la región. Once no declaran gasto militar y diecisiete no admiten proyección de homicidios, y las dos cosas están escritas en el propio registro. Esa insistencia en declarar el hueco es lo que lo vuelve utilizable como herramienta de trabajo, y no una tabla más.

Quien trabaja en seguridad o en defensa conoce el problema antes de que se lo expliquen: los datos de la región existen, están dispersos, llegan con retraso y casi nunca dicen de dónde salieron. El resultado es que dos personas informadas pueden discutir una hora sobre si un país gasta poco o mucho, o sobre si la violencia sube o baja, sin advertir que están mirando series distintas, de años distintos y con universos de países distintos. El desacuerdo no es de interpretación: es de tabla.

SIWA nació para resolver ese problema previo, y no el siguiente. Reúne sobre los treinta y tres Estados de América Latina y el Caribe lo que puede medirse en cuatro ejes —seguridad, defensa, gobernanza y desarrollo—, con la condición de que cada cifra llegue con su fuente, su fecha de referencia y su calificación de fiabilidad. Al 7 de septiembre de 2026 había 69 indicadores en servicio sobre 40 fuentes. El acceso es libre y completo: no hay cuenta que crear ni muro de pago.

Defensa: los once que faltan, y por qué la lista importa

El eje de defensa es el peor cubierto de todo el registro, y conviene empezar por ahí porque el hueco enseña más que la cifra. De los treinta y tres Estados del padrón, veintidós publican su gasto militar como proporción del producto en serie comparable. Once no. La cobertura empeora a medida que la pregunta se afina: el gasto medido contra el gasto total del Estado aparece en 20 de 33; los efectivos, en 28, con dato de 2020; la importación de material mayor, en 24; y la exportación, en 7 de 33.

El titular tienta a leer ese tercio como opacidad. La lista completa sugiere otra cosa. Los Estados sin serie comparable de gasto militar son Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Costa Rica, Dominica, Granada, Panamá, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Surinam. Nueve de los once son del Caribe. Los otros dos son Costa Rica y Panamá.

No se parece a una lista de países que ocultan su presupuesto militar: se parece bastante a la lista de países de la región sin fuerzas armadas permanentes o con fuerzas de tamaño muy reducido. Corresponde decir que esta es una lectura del autor y no una afirmación del registro —el registro consigna la ausencia y no la explica—, pero es la lectura que la propia lista invita a hacer, y cambia por completo el sentido del vacío.

Un dato ausente informa, y no siempre informa lo mismo. Que once Estados no publiquen su gasto militar puede ser opacidad, o puede ser que no tengan mucho que publicar. Distinguir entre las dos cosas es trabajo de análisis, y el registro deja el material para hacerlo en lugar de resolverlo por su cuenta.

Quién gasta, medido de tres maneras

Entre los veintidós con dato, la mediana regional es 0,93 % del producto. La encabeza Colombia con 3,36 %, seguida por Cuba con 2,88 %, Uruguay con 2,31 % y Ecuador con 2,22 %. En el otro extremo quedan Haití con 0,07 %, Guatemala con 0,37 % y Venezuela con 0,50 %.

La aparición de Uruguay en el tercer lugar merece un párrafo, porque es el país mejor situado de la región en cuatro de los cinco indicadores de gobernanza del registro y suele citarse como caso de buena administración. Ese contraste ilustra por qué el registro se niega a fundir indicadores en una nota única: el gasto militar no es un indicador de calidad institucional, ni en un sentido ni en el otro.

Medido en dólares corrientes, el orden cambia por completo, como corresponde a economías de tamaños muy distintos: Brasil con 20.948 millones, México con 16.726, Colombia con 15.096, Chile con 5.105 y la Argentina con 4.178. Y medido contra el gasto del Estado, vuelve a cambiar: Colombia se lleva el 10,12 % de su presupuesto público y Haití el 1,63 %, con una mediana regional de 3,80 %.

EstadoSobre el productoEn dólares (2024)Efectivos (2020)
Colombia3,36 %15.096 M428.000
Cuba2,88 %129 M76.000
Uruguay2,31 %1.737 M22.000
Ecuador2,22 %2.698 M42.000
Chile1,58 %5.105 M114.000
Brasil0,97 %20.948 M762.000
México0,89 %16.726 M341.000
Argentina0,62 %4.178 M103.000
Venezuela0,50 %0343.000
Haití0,07 %20 M1.000
Mediana de la región0,93 %420 M28.500

Selección de diez Estados sobre los veintidós con dato de gasto sobre el producto, ordenados por esa proporción. Efectivos con dato de 2020 en todos los casos.

Una cifra que no se cita sola

En esa misma tabla hay un valor que conviene mirar despacio, porque enseña cómo se usa un registro. Venezuela declara un gasto militar del 0,50 % de su producto y 343.000 efectivos —el tercer contingente de la región, detrás de Brasil y Colombia—, pero su gasto militar en dólares figura como cero. Las tres cifras salen de la misma serie y del mismo compilador.

No corresponde deducir de ahí una conclusión sobre Venezuela, y el registro no la deduce. Corresponde otra cosa, más útil: abrir la ficha de cada cifra antes de citarla, mirar el año, la fuente y el estado de corroboración, y desconfiar de cualquier tabla —incluida esta— que presente los tres números juntos sin advertir que el tercero no se comporta como los otros dos. Esa es, exactamente, la diferencia entre consultar un registro y copiar un ranking.

El caso argentino, dos cifras que parecen contradecirse

La Argentina destinó a defensa el 0,62 % de su producto en 2024, puesto 18 de 22, con una serie que cayó 23,6 % en la ventana de diez años. Contra el gasto del Estado, el 1,93 %, también 18.ª sobre veinte. Pero en dólares corrientes esos 4.178 millones la colocan quinta de la región. El movimiento más pronunciado de su serie no está en el gasto corriente sino en el material: la importación de armamento mayor alcanzó 43 millones de dólares en 2024, cuarto valor de veinticuatro, y creció 152,9 % dentro de la ventana. En exportación figura sin dato, junto con veinticinco Estados más: la serie existe solo para Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá y República Dominicana.

Fuerzas Armadas Argentinas
Créditos: Fuerzas Armadas Argentinas, vía X.

La Argentina es a la vez el quinto presupuesto de defensa de la región en dólares y uno de los más bajos en proporción de su economía. Las dos cifras son ciertas y no se contradicen: describen un país grande que destina a defensa una porción pequeña.

El eje que se mide, pero no se puntúa

El registro construye para cada Estado un índice compuesto que resume su posición regional. Los ejes pesan igual, salvo uno: defensa no entra en ese compuesto. La razón está escrita en el propio registro y es una decisión de método, no una omisión: gasto militar, efectivos y material son magnitudes, y decir que más capacidad militar es mejor —o peor— sería un juicio.

La consecuencia de mezclar magnitud con calidad quedó a la vista durante la construcción: con el eje de defensa dentro del promedio, Costa Rica —que no tiene ejército desde 1949— figuraba entre los peores países de la región. No era un error de cálculo. Era la traducción exacta de una premisa falsa. La cifra se sigue mostrando, con el mismo detalle que las demás, pero como lugar por tamaño y no como nota.

Seguridad: el nivel, la pendiente y las diecisiete series que no se proyectan

En el eje de seguridad la cobertura es mucho mejor —homicidios intencionales alcanza a los treinta y tres Estados— y aparece otra virtud del registro. La mediana regional es de 17,75 homicidios por cada 100.000 habitantes, con dato de 2023. Arriba, San Cristóbal y Nieves con 64,16, San Vicente y las Granadinas con 51,32 y Jamaica con 49,44. Abajo, Bolivia con 4,42, Cuba con 4,46 y la Argentina con 4,49.

Esa es la mitad del dato. La otra mitad es la pendiente, y el registro la publica al lado. Ecuador creció 686,9 % dentro de la ventana de diez años y Haití 327,2 %, mientras que San Cristóbal y Nieves, que tiene la tasa más alta de la región, se movió 0,7 %. Chile, con una de las cuatro tasas más bajas, subió 87 %. Nivel y pendiente son ejes independientes, y un titular que use uno solo de los dos va a estar diciendo la verdad y produciendo, aun así, una impresión equivocada.

El registro también proyecta, y ahí está la decisión más interesante de todas. Prolonga cada serie a uno, dos y cuatro años con una recta de mínimos cuadrados, publica la pendiente, el coeficiente de determinación y el margen, y muestra los tres horizontes a la vez porque la diferencia entre ellos es la información. Pero cuando el coeficiente cae por debajo de 0,5 —cuando la serie sencillamente no describe una recta— la proyección no se publica, y la ficha dice que prolongar esa serie daría una cifra sin sustento.

En homicidios, de los treinta y tres Estados del padrón solo dieciséis tienen serie proyectable. Diecisiete no. Publicar una proyección para los treinta y tres habría sido inventar diecisiete cifras con apariencia de método.

Cinco compromisos que se pueden auditar

Lo anterior no es un detalle de ingeniería: es lo que decide si un registro sirve para trabajar. Estas son cinco reglas que el registro publica y que cualquiera puede verificar contra su propio comportamiento.

· No se simulan datos. Si una fuente falla, el sitio muestra el error. Nunca un valor de ejemplo, nunca un relleno. Es la regla de la casa aplicada al software.

· Las discrepancias no se promedian. Si el dato oficial de un Estado y el del organismo multilateral difieren, se publican los dos con su fuente. Promediar es fabricar.

· Ningún modelo de lenguaje toca el dato crudo. El procesamiento es estadística clásica. La inteligencia artificial generativa se usa en la producción de informes, bajo método declarado, y no entra al recolector. En 2026 conviene decirlo en voz alta.

· El archivo queda versionado. Cada corrida se guarda con dirección fija y permanente, de modo que si una fuente corrige una cifra hacia atrás queda constancia de qué decía antes, desde cuándo y quién la corrigió.

· Todo lleva calificación. Cada cifra usa el sistema de dos caracteres de la casa: una letra para la fiabilidad de la fuente y un número para la credibilidad del dato, más el estado de corroboración. Cuando la serie tiene un solo origen, lo dice, porque un dato sin corroborar no sostiene un juicio de confianza alta.

Cómo se navega, en cuatro movimientos

El registro está pensado para consultarse, no para leerse de corrido. Cuatro pasos alcanzan para llegar a cualquier cifra de este artículo.

· Elegí el ámbito. Un país, una zona —Andina, Caribe hispano, Caribe oriental, Cono Sur, Guayanas, México y Centroamérica— o la región entera. Lo que se elige manda sobre todo el resto: el mapa, las cifras, las noticias.

· Elegí el nivel de lectura. Ciudadano abre tres secciones; Periodista, dieciséis; Analista, cuarenta y seis. Ninguno esconde nada de los otros: cambia cuánto se muestra a la vez.

· Elegí el tema y pintá el mapa. Son 59 temas agrupados en los cuatro ejes. Se puede además cruzar dos o más para ver si se mueven juntos.

· Llevátelo. En el nivel Periodista, cada tema ofrece la cita lista para copiar, la planilla de datos en CSV y el informe del ámbito elegido en PDF. Todo abierto, sin credenciales.

Hay además una capa que se recolecta cada hora y que conviene no confundir con las series: una ventana de 48 horas con lo que se está publicando ahora sobre el ámbito elegido. El propio registro advierte que esa capa no actualiza las cifras y que más notas de prensa no significan más hechos: pueden significar más atención.

Dónde termina el dato y empieza el análisis

El registro publica hechos calificados y no emite juicios. No lleva confianza analítica, no emplea el léxico de probabilidad y no va firmado por las autoridades de la Fundación. Los informes sí: van firmados, con la probabilidad y la confianza declaradas, y después de pasar por disenso formal. La proyección del registro es el insumo de ese análisis, no su reemplazo: prolonga una recta, y las series se quiebran.

La máquina recolecta y ordena. La máquina nunca concluye.

Todas las cifras de este artículo se leyeron el 7 de septiembre de 2026 y cualquiera puede reproducirlas hoy, sin credenciales y sin pedir permiso, y llegar a una lectura distinta de la de este texto. Eso es exactamente lo que se busca. La invitación es a entrar y discutir con la tabla a la vista.

¿Qué es SIWA y cómo se ingresa?

Es el registro público de situación de América Latina y el Caribe de la Fundación Sherman Kent. Reúne, sobre los treinta y tres Estados de la región, aquello que puede medirse en cuatro ejes: seguridad, defensa, gobernanza y desarrollo. Al 7 de septiembre de 2026 estaban en servicio 69 indicadores sobre 40 fuentes, y el número crece a medida que entran en servicio sus colectores.

Acceso libre y completo. No hay cuenta que crear, no hay muro de pago y no hay dato reservado dentro del registro. La planilla de datos y el informe del ámbito elegido se descargan igual de abiertos.

Por Edgardo Glavinich – Director Ejecutivo de la Fundación Sherman Kent · Oficina de Generación de Inteligencia

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Redacción El Estratégico
Redacción El Estratégicohttp://www.elestrategico.com
Redacción El Estratégico es el equipo de periodistas y analistas del medio, dedicado a producir análisis y opinión sobre asuntos estratégicos, seguridad, defensa e inteligencia, ofreciendo marcos interpretativos para entender el escenario global.

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