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Salta y Neuquén: la competencia por la integración a la red bioceánica

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Ruta Nacional 51, Salta. Créditos: FONPLATA.

El Corredor Bioceánico Central —que permite conectar Porto Alegre (Brasil) con Coquimbo (Chile) por medio del túnel de Agua Negra en San Juan— concentra gran parte de la atención pública. Sin embargo, otras dos provincias avanzan con proyectos propios para su integración física hacia el Pacífico. Desde el norte, Salta; desde la Patagonia, Neuquén. Ambas desarrollan iniciativas que parten de lógicas productivas distintas, pero con un mismo objetivo: reducir la dependencia de la salida atlántica y ganar así competitividad logística para sus economías regionales.

El Programa de Integración Territorial y Desarrollo Sostenible del Corredor Bioceánico-Eje Capricornio es el eje ordenador del norte. El proyecto incluye intervenciones sobre la Ruta Nacional 51, en el tramo San Antonio de los Cobres-Mina La Poma, obras hídricas y saneamiento en localidades de la Puna, como Tolar Grande y Olacapato, y la construcción de un bypass de Campo Quijano. Esta iniciativa es ejecutada por el gobierno salteño y supervisada conjuntamente  por el Banco de Desarrollo Fonplata, financista del proyecto.

Bypass Campo Quijano
Bypass Campo Quijano. Créditos: Ministerio de Producción y Minería de Salta.

Dentro del proyecto, la obra con mayor avance es el bypass de Campo Quijano. Una ruta alternativa de seis kilómetros entre la Ruta Nacional (RN) 51 y la Ruta Provincial (RP) 36. Su financiamiento proviene de Recursos Energéticos y Mineros de Salta (REMSa). La lógica productiva que reviste la obra es directa:  la Ruta Nacional 51 es el único paso terrestre para las empresas mineras instaladas en la Puna salteña, con proyectos de litio, como Centenario-Ratones, Sal de Oro, Mariana y Roncón en plena expansión. En este contexto, el bypass tiene como objetivo desviar el tránsito pesado del casco urbano de la localidad para agilizar el transporte de insumos y minerales y reducir tiempos de tránsito.

El beneficio para Salta es dual: vial y exportador. Cada kilómetro desviado del centro urbano permite reducir costos y tiempos de traslado entre los yacimientos de litio y los pasos fronterizos hacia Chile, entre ellos el propio Paso de Sico —cuya reapertura para todo tipo de tránsito fue anunciado por el Ministerio de Seguridad Nacional en julio de este año—. De esta manera, la provincia apuesta a consolidar un corredor ya reconocido en la planificación regional sudamericana, con respaldo de financiamiento multilateral. 

En la Patagonia, el origen del proyecto es distinto. En junio de este año, representantes de Neuquén, el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) y la Región del Biobío (Chile) firmaron dos declaraciones conjuntas para impulsar la integración comercial, turística y energética binacional. El eje está puesto en el Paso Internacional Pichachén, presentado como un nodo fundamental para la conectividad y la logística bioceánica. 

Paso Internacional Pichachén. Créditos: LM Neuquén.

Del lado argentino, el plan contempla la pavimentación de unos 91 kilómetros entre Andacollo y el límite con Chile, por medio de las rutas provinciales 38, 57 y 6, además de una conexión proyectada con Río Negro —mediante la RP 57 y la RN 151— buscando enlazar el corredor con la salida atlántica. Del lado chileno, la Región del Biobío se comprometió a pavimentar 58 kilómetros de la ruta Q-45 hasta el límite internacional. También a financiar maquinaria para despeje de nieve, punto no menor considerando que la traza actual sólo está habilitada durante parte del año, limitando así su previsibilidad operativa.

Vaca Muerta es el principal interés asociado al proyecto. Durante el Vaca Muerta Energy Summit Chile 2026, realizado en Santiago y organizado por la Cámara de Empresas Químicas, Petroquímicas y Afines de Neuquén, se planteó al corredor Neuquén-Biobío como una vía para que la producción hidrocarburífera neuquina pueda llegar a los mercados asiáticos por medio de infraestructura portuaria chilena del Pacífico, complementando así la salida atlántica tradicional y buscando consolidar un nuevo corredor bioceánico energético.

Ambos casos presentan una misma estrategia territorial con distintos motores. Salta trabaja sobre un corredor ya consolidado en la agenda de integración sudamericana teniendo al litio como principal carga de exportación. Neuquén, en cambio, presenta una alternativa más nueva apalancada en la cooperación bilateral directa con una región chilena específica y Vaca Muerta como argumento de peso de negociación. En ambas provincias el diagnóstico de fondo es el mismo: ninguna producción concentrada en el interior puede prescindir de una salida eficiente al océano. La competencia por integrarse a una red logística bioceánica se ha vuelto una herramienta de atracción de inversión tan relevante como los propios recursos naturales que buscan exportarse. 

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