En medio del proceso de reequipamiento y modernización de las Fuerzas Armadas argentinas y tras haber analizado el inventario de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) y del Ejército Argentino (EA) en reportes anteriores, en esta ocasión resulta interesante preguntarse ¿cuáles son las capacidades reales de la Armada Argentina (ARA)?
La Armada Argentina, al igual que el Ejército y la Fuerza Aérea, busca modernizar su aparato militar e inventario, frente a las demandas y exigencias operativas y tácticas del actual escenario internacional y regional. Conforme a los relevamientos realizados por Zona Militar y Stratbridge sobre la composición de la Armada Argentina en 2025-2026, es posible reconocer que la Fuerza enfrenta un escenario que combina un inventario de flota con varias décadas de servicio, la ausencia de submarinos y una renovación parcial del patrullado marítimo oceánico.

Según Zona Militar, la Armada posee una flota de superficie que acumula entre cuatro y cinco décadas en servicio y actividad. Por su parte, la División de Destructores está conformada por tres unidades clase Almirante Brown (MEKO 360 H2), que poseen capacidad antiaérea, antisuperficie y antisubmarina. En paralelo, la División de Corbetas opera cinco unidades clase Espora (MEKO 140 A16) y tiene una de ellas en proceso de reconversión, ARA Parker (P-44). La clase Almirante Brown y Espora conforman, según el relevamiento mencionado, el núcleo de combate de la Flota de Mar de la Armada Argentina, que tiene varias décadas de servicio.
En paralelo, la Fuerza protagoniza un proceso de renovación y modernización gradual y parcial del Patrullado Marítimo. Este es, de hecho, el segmento con mayores incorporaciones recientes dentro de la Armada, dentro de las cuales se destacan los cuatro patrulleros oceánicos clase Gowind (OPV 90) adquiridos a Francia. Estos patrulleros son los que llevan adelante y sostienen las operaciones en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). A su vez, las capacidades aeronavales de la Fuerza se concentran en los SH-3H Sea King y AS555 Fennec en servicio, que estarían buscando ser progresivamente modernizados, según la información disponible.

Sin embargo, a partir de la modificación presupuestaria del Gobierno Nacional realizada en el mes de mayo y el recorte asignado en materia de defensa, se canceló el financiamiento externo que iba a ser asignado para el proyecto de incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para la Base Naval Puerto Belgrano de la Armada Argentina. Este era, de hecho, uno de los proyectos de compra más esperados de la Armada, en los últimos años. La eliminación del financiamiento supone la postergación de este programa que la Armada Argentina esperaba con ansias hasta tanto se encuentre una nueva fuente de financiamiento alternativa.
Por su parte, el segmento en blanco y con más demandas actuales dentro de la Armada Argentina es el de la Fuerza de Submarinos. Zona Militar explica que el ARA Salta (S-31) se encuentra amarrado en la Base Naval de Mar del Plata y es utilizado, exclusivamente, para adiestramiento estático en la Escuela de Submarinos, como una plataforma de entrenamiento, ya que no posee capacidad de sumergirse. La pérdida del ARA San Juan en 2017, con sus 44 tripulantes a bordo, supuso un punto de quiebre para la Armada Argentina y las capacidades submarinas. Desde entonces, Argentina no cuenta con ningún submarino operativo. Su impacto recae directamente en el adiestramiento de tripulaciones submarinistas, quienes para poder sostener y continuar con su entrenamiento deben realizar ejercicios embarcados en unidades que pertenecen a la Marina de Guerra del Perú en la Base Naval del Callao.

Frente a un escenario de recomposición gradual de capacidades, se antepone una flota de superficie con décadas en servicio, que demanda una modernización, y la ausencia de submarinos operativos, que pareciera ser una de las prioridades del Ministerio de Defensa, en materia de reequipamiento y modernización. De hecho, la cartera que conduce el Teniente General Carlos Presti habría formalizado una Carta de Intención con Naval Group de Francia para una eventual compra de tres submarinos clase Scorpène. En paralelo, Zona Militar revela que ThyssenKrupp Marine Systems de Alemania fijó una oferta, que mantiene activa, para el Tipo 209 Nueva Generación. Sin embargo, el financiamiento y los plazos de entrega limitan los márgenes reales dentro de los cuales la Armada Argentina podría recuperar la capacidad operativa submarina para defender y proteger la soberanía argentina y así también para proyectar poder en una zona de significativa relevancia e importancia geopolítica, como lo es el Atlántico Sur.
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