Casi como un castigo auto-impuesto, las licitaciones nacionales por material que no se produce localmente en la Argentina sigue teniendo un impacto directo en las Fuerzas Armadas. Desde hace algunos años, y por diversas razones, los procesos de adquisición de equipamiento se han centralizado bajo esta modalidad, en detrimento de los escasos recursos que suele disponer la cartera de Defensa.

¿Qué llevó a esta situación? Por un lado, el perenne control que el Estado argentino mantiene sobre las divisas ha impuesto severas limitaciones, sobre todo a una rubro que no “da votos” o “genera retornos” como es Defensa. Esta decisión, que se comenzó a tomar desde la gestión pasada, ha llevado a que muchas licitaciones por material importado se terminen realizando localmente.
Es en este momento donde el lector se preguntará cuáles son las incidencias negativas de esta decisión. La explicación es simple: Las Fuerzas Armadas terminan asumiendo mayores costos a los que representaría un proceso de adquisición iniciado en el extranjero. Un caso particular es la Agregaduría del Ejército Argentino en EE.UU., la cual cesó de publicar procesos de compra desde el 2024…
En menor medida, lo mismo se repite para las demás Fuerzas, salvo compras de material o servicios críticos que solo se encuentran disponibles en el extranjero. Tal es el caso de simuladores, la adquisición de combustibles para buques que despliegan en ejercicios internacionales o la compra de documentación, por mencionar algunos ejemplos.

Limitar las compras a licitaciones locales pone en un brete a las Fuerzas Armadas, ya que de esta manera se pierde la posibilidad de adquisiciones de manera directa con fabricantes extranjeros. Esto no impide que se puedan llevar adelante, pero implica que entren en juego diversos factores, como son la figura de un representante local, la nacionalización de los materiales, etc.
No pretendemos entrar en detalle sobre compras determinadas, pero si se realiza una evaluación a conciencia, sale a la luz como las Fuerzas Armadas están asumiendo estos costos adicionales de licitar localmente. Esto implica mayores precios por las razones mencionadas, lo que impacta en las cantidades, por ejemplo.
Otro punto de importancia es el soporte post-venta que puede brindar un representante, ya que es usual que el paquete de compra incluya capacitaciones y entrenamiento, según la complejidad del material. Ni hablar de las garantías del fabricante y otros detalles que, parecen menores, pero que terminan incidiendo en los usuarios finales.
Cuando los recursos son escasos, la sola idea de que no se aprovechan al máximo debería llamar al cuestionamiento. Sin embargo, en la medida que existan restricciones en la disponibilidad de divisas, y cuando las prioridades políticas no pasan por cazas, buques y tanques, es una situación que seguramente no se resolverá en el corto plazo.
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