Tras la derrota electoral en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires y de cara a los comicios nacionales, del mes de octubre, el Gobierno Nacional intenta sostener su agenda, en medio de tensiones internas, y convoca a una mesa política nacional y un espacio de diálogo federal, en busca de un necesario apoyo territorial, mientra sus ministros están en campaña. Sin embargo, ¿qué significa esto?.
El día de ayer, se conoció que, luego de la derrota electoral en Buenos Aires, el Gobierno Nacional mantuvo una serie de reuniones de gabinete para rediseñar y reconfigurar la estrategia de armado electoral y partidario nacional, de cara a las elecciones legislativas nacionales, con fecha para el próximo 26 de octubre, pero con la firme idea de no realizar cambios en el gabinete. Ante los resultados electorales, el Presidente de la Nación, Javier Milei, reconoció la derrota y señaló que ello “va a dar lugar a un profundo análisis de los datos, y eso va a conllevar a una profunda autocrítica, donde aquellas cosas en las que nos hemos equivocado las vamos a corregir”.

En este contexto, el Gobierno Nacional intenta sostener su agenda y continuar con su programa de trabajo, en medio de una serie de tensiones internas luego de la aplastante victoria de La Libertad Avanza en los comicios bonaerenses y la adjudicación de responsabilidades cruzadas, donde Karina Milei, Lule Menem, Martín Menem y Sebastián Pareja, aparecen como los principales señalados dentro del gabinete libertario. Sin embargo, desde Casa Rosada, han confirmado, de hecho, que no habrá cambios oficiales, por lo menos inicialmente, en el Gabinete como así tampoco en el rumbo económico del Gobierno, a pesar de las críticas y los resultados de los comicios, que reflejaron un verdadero descontento de los bonaerenses con el oficialismo nacional. En este escenario, el Presidente de la Nación ha decidido conformar una mesa política nacional, integrada por una serie de funcionarios de su confianza, y convocar a los gobernadores del territorio nacional, con el objetivo de abrir un canal de diálogo federal, en busca de apoyo territorial, de cara a octubre y a sus próximos años de mandato.
Una mesa política y una desafiante convocatoria a los gobernadores
La mesa política nacional, que estará integrada por Karina Milei (Secretaria General de la Presidencia), Guillermo Francos (Jefe de Gabinete), Patricia Bullrich (Ministra de Seguridad Nacional), Santiago Caputo (asesor presidencial), Martín Menem (Presidente de la Cámara de Diputados) y Manuel Adorni (Vocero Presidencial), buscará coordinar las acciones del Gobierno Nacional, en materia política; fortalecer el vínculo con los distintos actores de la esfera pública; y diseñar la estrategia del oficialismo, ante el escenario electoral, de cara a octubre, como así también del escenario legislativo, frente a los próximos 2 años de gobierno y la necesidad de establecer su propia agenda de trabajo.
A la vez, el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, tendrá la desafiante tarea de convocar a los gobernadores para concretar un espacio de diálogo federal, a pedido del Presidente, en medio de las tensiones entre Nación y las provincias, producto de los reclamos y las demandas de los gobernadores, ante el silencio institucional de la administración nacional. De esta manera, el Gobierno Nacional busca reorganizar su estrategia electoral y partidaria, de cara a los comicios nacionales, abriendo un canal de comunicación institucional con las provincias y los gobernadores, a los que ahora el oficialismo busca acercarse. Sin embargo, desde el Gobierno explican que la mesa de diálogo federal busca funcionar como un espacio de intercambio entre Nación y las provincias para tratar las políticas públicas, el financiamiento y la coordinación de las gestiones.

Se espera que en los próximos días, se oficialice la convocatoria a los gobernadores, por parte de Nación, con la presentación de un temario a definir por el Poder Ejecutivo. Como se adelantaba previamente, la iniciativa de convocar a una mesa federal de diálogo se presenta como un gesto político del oficialismo, en la necesaria búsqueda de recomponer su relación con las administraciones provinciales, de cara a las elecciones nacionales. Para ello, el Gobierno Nacional sabe y reconoce que tendrá que atender los reclamos provinciales, que consecuentemente, se han intensificado tras el resultado electoral del domingo. El Gobierno Nacional tiene un fino poder de negociación, en estos momentos, con los provincias; mientras que, paralelamente, los gobiernos provinciales, ahora, esperan acciones y respuestas concretas de Nación, conociendo la necesidad de apoyo y respaldo territorial del oficialismo nacional y exigiendo condiciones para sentarse a negociar y otorgarle, potencialmente, el respaldo requerido para los próximos dos años de mandato. En este escenario, el trabajo de Francos resultará crucial, que teniendo en consideración su poder de negociación y consenso será el encargado de darle forma a la mesa federal y fijar una dinámica de trabajo.
Ministros en campaña electoral
En el marco de esta doble estrategia, conformación de una mesa política nacional y convocatoria a los gobernadores para una mesa de diálogo federal, el Gobierno Nacional marca el inicio de una nueva etapa en su conducción política; mientras algunos de sus principales ministros están en plena campaña electoral y parecen haber abandonado la atención de la gestión y las funciones diarias. De esta manera, la gestión cotidiana del Gobierno parece estar azotada por el impacto de la campaña electoral nacional, ante una fuerte fragilidad territorial y la falta de apoyo federal.
El Gobierno Nacional busca recomponer vínculos con los gobernadores del territorio nacional, luego de una serie de tensiones y enfrentamientos entre Nación y provincias, ante la derrota electoral en Buenos Aires. Sin embargo, la campaña electoral de octubre comienza a asomar y parece tensionar la estructura interna del oficialismo en su gestión diaria. Con dos de los principales ministros, como candidatos para los comicios legislativos nacionales, entiéndase Patricia Bullrich (Ministra de Seguridad Nacional) y Luis Petri (Ministro de Defensa), se abre un interrogante respecto a la capacidad del Gobierno Nacional para sostener su agenda de gestión, en medio de la campaña electoral, sin desatender sus funciones diarias y sostener su agenda.

Desde El Estratégico, adelantamos que la conducción de la Defensa Nacional parece, hoy en día, en piloto automático, con funciones delegadas de forma no oficial y con una conducción política que brilla por su ausencia. La duplicación y superposición de roles y funciones, en este escenario de campaña electoral y gestión diaria, expone la fragilidad institucional del Gobierno Nacional en un área tan crítica y estratégica de la administración pública, como lo es la Defensa, en un momento, donde precisamente, el Gobierno necesita y debe demostrar fortaleza, capacidad y cohesión institucional frente a los actores políticos y la ciudadanía argentina.
En este escenario, la pregunta es si el Gobierno Nacional está dispuesto a sostener la institucionalidad, mientras se desarrolla una intensa campaña electoral, en la cual busca la supervivencia y la victoria. Hasta el momento, no se sabe si el Ministro Petri continuará ejerciendo sus funciones, en el marco de la campaña electoral, aunque la figura de Luciana Carrasco, Jefe de Gabinete del Ministerio de Defensa, como titular de una posible gestión interina que estaría desarrollándose de manera informal, comienza a ganar protagonismo en el ámbito castrense.
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