Un nuevo informe sobre la evolución de los haberes militares durante el primer semestre de 2026 advirtió que 12 de las 20 jerarquías analizadas de las Fuerzas Armadas argentinas perciben ingresos que no alcanzan para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) utilizada como referencia para un hogar tipo, mientras que la brecha entre las actualizaciones salariales y la inflación habría alcanzado los 7,6 puntos porcentuales entre enero y junio.

El estudio analiza los haberes militares frente al Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), la CBT y la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
El estudio analiza la evolución de los haberes militares frente al Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria (CBA). De acuerdo con el relevamiento elaborado por Marcelo Seghini, los salarios de las Fuerzas Armadas acumularon una recomposición nominal del 15,3% durante los primeros seis meses del año, frente a un incremento de precios estimado en aproximadamente 22,8% para el mismo período. La comparación evidencia así una nueva pérdida frente a la inflación, con mayor impacto relativo entre los cuadros inferiores.
Uno de los datos más relevantes surge de la comparación de los haberes con la Canasta Básica Total. Doce de las veinte jerarquías consideradas no alcanzarían con sus ingresos a cubrir el valor de esa canasta, situación que comprende desde el grado de Capitán entre los oficiales y alcanza a buena parte de los suboficiales y soldados voluntarios. La comparación utiliza como referencia la CBT correspondiente a un hogar tipo, por lo que no implica que cada integrante de esas jerarquías pueda ser clasificado individualmente como pobre, pero permite dimensionar la capacidad del ingreso militar para afrontar los gastos de una familia de referencia.
La situación más sensible se registra entre los soldados voluntarios. Según los datos del estudio, el haber neto de un Soldado Voluntario de Segunda representó en junio 0,94 veces el valor de la Canasta Básica Alimentaria considerada, quedando por debajo del costo alimentario utilizado como referencia para un hogar tipo. La CBA es el indicador utilizado para determinar la línea de indigencia, aunque la comparación entre el salario individual de un militar y una canasta familiar no permite clasificar por sí sola al efectivo como indigente.

El deterioro profundiza una tendencia que El Estratégico ya había identificado durante el primer trimestre de 2026, cuando los incrementos de los haberes acumulaban un 6,85% frente a una inflación del 9,4%, con una diferencia negativa de 2,55 puntos porcentuales. En marzo, el Soldado Voluntario de Segunda ya registraba una relación de 0,96 frente a la Canasta Básica Alimentaria.
La pérdida frente a la inflación tampoco comenzó en 2026. Según los cálculos incluidos en el relevamiento, al extender la comparación desde diciembre de 2023 hasta junio de este año, se observa una brecha acumulada cercana al 63% entre la evolución de los haberes militares y la inflación durante un período de treinta meses. La tendencia ya había sido registrada por El Estratégico durante el último trimestre de 2025, cuando los aumentos nominales tampoco consiguieron acompañar completamente la evolución del costo de vida.
La cuestión adquiere especial relevancia frente a las medidas adoptadas por el Gobierno para intentar recomponer los ingresos del sector. Durante el primer semestre, Economía y Defensa establecieron aumentos progresivos mediante distintas escalas salariales y, posteriormente, el Gobierno fijó nuevos haberes para junio, julio y agosto mediante la Resolución Conjunta 35/2026. A ello se sumó la incorporación de un nuevo suplemento salarial por títulos de grado, posgrado y tecnicaturas.
Estas últimas medidas, sin embargo, no modifican el balance correspondiente al período enero-junio analizado por el informe y trasladan la atención hacia la evolución de los haberes durante el segundo semestre, cuando podrá evaluarse si las nuevas actualizaciones permiten reducir la distancia acumulada frente a la inflación.
El deterioro salarial también se conecta con otro de los problemas que atraviesan actualmente las Fuerzas Armadas: la retención de personal capacitado. El Estratégico viene advirtiendo sobre la preocupación por las bajas de efectivos y el impacto de los salarios sobre la continuidad de las carreras militares. En ese contexto, la evolución de los haberes durante el segundo semestre aparece no solo como una discusión salarial, sino también como uno de los factores que pueden incidir sobre la capacidad de las Fuerzas Armadas para sostener y retener sus recursos humanos.
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