Argentina concretó la extradición a Brasil de Diego Hernán Dirisio, el empresario acusado de encabezar una de las mayores redes de tráfico internacional de armas detectadas en Sudamérica y de abastecer a organizaciones criminales como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho. La investigación sostiene que su empresa importó desde Europa alrededor de 25.000 armas, que ingresaban legalmente a Paraguay antes de ser desviadas hacia el mercado clandestino brasileño.
Dirisio fue trasladado este miércoles bajo custodia de la Policía Federal Argentina y entregado a las autoridades brasileñas, que lo requieren por los delitos de tráfico internacional de armas, lavado de dinero y organización criminal. Había sido detenido en Córdoba en febrero de 2024 después de permanecer prófugo junto con su pareja, Julieta Nardi, también señalada como integrante de la estructura.
El caso permite reconstruir uno de los corredores regionales de armamento más relevantes de los últimos años: fabricantes de Europa y Turquía, importación legal hacia Paraguay, adulteración de la trazabilidad en Ciudad del Este y contrabando posterior hacia Brasil, donde parte de las armas terminaban en manos de las dos principales organizaciones criminales del país.

La extradición se produjo después de que la Corte Suprema argentina dejara firme durante junio el pedido formulado por la Justicia brasileña. Desde entonces, Dirisio permaneció detenido mientras se completaban los pasos administrativos y judiciales necesarios para concretar su traslado.
Cómo funcionaba la ruta de las armas desde Europa hasta Brasil
De acuerdo con el Ministerio de Seguridad Nacional argentino, la empresa encabezada por Dirisio importó desde 2012 unas 25.000 armas provenientes de Croacia, Turquía, República Checa y Eslovenia. El armamento ingresaba inicialmente a Paraguay dentro del circuito comercial autorizado, lo que permitía atravesar legalmente la primera etapa de la cadena.
El desvío se producía posteriormente. Según la investigación brasileña, intermediarios vinculados con la organización adquirían los lotes y los trasladaban hacia Ciudad del Este, donde los números de serie eran eliminados o adulterados para dificultar la identificación del origen y los movimientos previos de cada arma.
Desde Paraguay, las armas cruzaban posteriormente hacia Brasil a través de redes de contrabando que operaban sobre la extensa frontera común. Los investigadores sostienen que parte de esos cargamentos terminó abasteciendo al PCC y al Comando Vermelho, organizaciones con capacidad para adquirir armas largas, pistolas y municiones destinadas a sus estructuras criminales.
La investigación también detectó un circuito financiero destinado a ocultar los pagos. La organización habría recurrido a cambistas informales que operaban entre Paraguay y Estados Unidos antes de derivar los fondos hacia Europa para pagar a los proveedores de armamento.
La Operación Dakovo expuso una red que atravesaba tres continentes
La estructura comenzó a quedar expuesta a partir de una investigación iniciada en Brasil en 2020. Ese año, un control sobre un ómnibus en la ruta BR-116, en Bahía, permitió descubrir 23 pistolas calibre 9 milímetros con numeraciones borradas y dos fusiles calibre 5,56 milímetros que presentaban indicios de adulteración.
Los peritajes permitieron recuperar información sobre el origen de parte del armamento y seguir la cadena hasta la firma International Auto Supply S.A. (IAS), radicada en Paraguay y vinculada a Dirisio. La investigación se amplió posteriormente al comprobar que armas relacionadas con esa empresa habían aparecido en distintos procedimientos realizados dentro de Brasil.
Ese proceso desembocó en diciembre de 2023 en la Operación Dakovo, desarrollada de manera coordinada entre autoridades de Brasil, Paraguay y Estados Unidos. El operativo incluyó decenas de allanamientos, órdenes de detención y el secuestro en Paraguay de más de 1.800 armas, entre pistolas y armamento largo.

Las cifras utilizadas por los distintos organismos para describir el alcance total de la operación no son idénticas. Mientras el comunicado argentino sobre la extradición atribuye a la empresa de Dirisio la importación de aproximadamente 25.000 armas desde 2012, documentación brasileña sobre Dakovo calculó que la estructura investigada había intervenido en la importación de más de 43.000 armas durante parte del período analizado.
En ambos casos, el núcleo de la acusación es el mismo: una porción significativa del armamento importado legalmente a Paraguay habría sido posteriormente desviada hacia el crimen organizado brasileño.
Diego Dirisio ya aparecía en el radar argentino sobre la expansión del PCC
El caso también tiene una dimensión directa para la seguridad argentina. Dirisio fue localizado y detenido por la Policía Federal Argentina en Córdoba el 2 de febrero de 2024, después del intercambio de información entre Interpol Buenos Aires e Interpol Brasilia.
El Estratégico ya había incluido su caso entre los antecedentes analizados por las autoridades argentinas al poner en marcha una investigación sobre las ramificaciones del PCC en el país. El Departamento Federal de Investigaciones de la PFA comenzó entonces a concentrar recursos sobre organizaciones transnacionales con capacidad para operar mediante redes logísticas, financieras y criminales a ambos lados de las fronteras.
La preocupación no implica necesariamente que el PCC reproduzca en Argentina el mismo modelo territorial que utiliza en Brasil. Un análisis publicado por El Estratégico sobre el crimen organizado en el noreste argentino señaló que la organización puede operar regionalmente mediante intermediarios, redes locales y corredores utilizados para drogas, armas y lavado de activos.

El tráfico de armas constituye una parte central de esa estructura regional. Paraguay funciona desde hace años como uno de los principales nodos de ingreso y redistribución de armamento hacia Brasil, mientras la Triple Frontera y los corredores terrestres que conectan Paraguay, Argentina y Brasil obligan a los tres países a mantener mecanismos permanentes de cooperación policial e intercambio de inteligencia.
La extradición cierra la etapa argentina y lleva el caso nuevamente a Brasil
Diego Dirisio y Julieta Nardi tenían pedidos internacionales de captura desde diciembre de 2023, emitidos a requerimiento del Segundo Juzgado Federal Criminal de Bahía. La Policía Federal Argentina los ubicó dos meses después en Córdoba y desde entonces permanecieron bajo jurisdicción argentina mientras avanzaba el proceso de extradición.
La Corte Suprema confirmó durante junio la procedencia del pedido brasileño y rechazó los recursos presentados por las defensas. Con la entrega concretada esta semana, Dirisio queda nuevamente a disposición de la Justicia brasileña, donde deberá responder por las acusaciones vinculadas con tráfico de armas, organización criminal y lavado de dinero.
Más allá de su situación judicial individual, la causa Dakovo expuso una estructura que muestra cómo funciona el mercado ilícito de armas a escala regional: armamento adquirido legalmente a fabricantes extranjeros, un país de tránsito con un mercado formal de importación y redes criminales capaces de convertir esas armas en abastecimiento para organizaciones como el PCC y el Comando Vermelho. La extradición de Diego Dirisio permite ahora a Brasil avanzar sobre uno de los principales acusados de haber articulado ese corredor durante años.
