- La Prefectura Naval Argentina expuso ante funcionarios y diplomáticos su esquema de control sobre la pesca ilegal en el borde de la Zona Económica Exclusiva.
- La reunión incluyó a representantes de Cancillería, del área de fiscalización pesquera y de las embajadas de China, Corea del Sur, España, Portugal y Uruguay.
- El foco estuvo puesto en la vigilancia sobre la milla 201, donde opera una alta concentración de flotas pesqueras extranjeras.

La Prefectura Naval Argentina presentó su estrategia de control y fiscalización contra la pesca ilegal en el Atlántico Sur durante una reunión encabezada por el Director de Tráfico Marítimo, Fluvial y Lacustre, prefecto general Néstor Kiferling, junto a funcionarios nacionales y representantes diplomáticos de países con presencia pesquera en el área. El encuentro puso el foco en las acciones desplegadas sobre el límite exterior de la Zona Económica Exclusiva Argentina, una franja sensible por la actividad de flotas extranjeras y por el desafío permanente que representa la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
La reunión se realizó en la Sala de Situación de la fuerza y contó con la participación del embajador Javier Figueroa, coordinador de Políticas Oceánicas y del Atlántico Sur, del director nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera, Arturo Idoyaga Molina, y de representantes de las embajadas de China, Corea del Sur, España, Portugal y Uruguay. La presencia de esos actores le dio al encuentro un perfil técnico, pero también diplomático, en un tema que combina control marítimo, recursos estratégicos y vínculos con países cuyas flotas operan en el Atlántico Sur.
Durante la exposición, Kiferling repasó el rol de la Prefectura como Autoridad Marítima nacional, con funciones ligadas a la seguridad de la navegación, la protección de los recursos naturales y el control de las actividades desarrolladas en los espacios marítimos, fluviales y lacustres bajo jurisdicción argentina. En ese marco, uno de los ejes centrales fue la vigilancia sobre el área adyacente a la milla 201, donde cada temporada se concentra un importante número de buques pesqueros extranjeros en las inmediaciones del límite marítimo argentino.

La estrategia presentada incluyó los principales lineamientos operativos que la fuerza viene aplicando en esa zona, con especial énfasis en el monitoreo permanente mediante sistemas tecnológicos de vigilancia. Entre ellos se destacó el Sistema Guardacostas, una herramienta utilizada para el seguimiento y control continuo de la actividad marítima, clave para observar movimientos, detectar patrones de operación y sostener una presencia estatal sobre un espacio particularmente sensible para los intereses pesqueros del país.
Control, evidencia y cooperación
Otro de los puntos abordados fue la incorporación de la prueba electrónica como instrumento para fortalecer los procesos de fiscalización. La herramienta, encuadrada en la Disposición Nº 20/2026 de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, apunta a mejorar la trazabilidad de la información, agilizar la producción de evidencia y robustecer las actuaciones administrativas vinculadas a posibles infracciones. El eje ya no pasa solo por detectar actividad sospechosa, sino por consolidar procedimientos que permitan sostener técnicamente cada intervención y darle mayor solidez al proceso de control.

El interés mostrado por los representantes diplomáticos y funcionarios presentes también dejó expuesto que la cuestión excede el plano estrictamente operativo. La pesca ilegal en el Atlántico Sur se convirtió desde hace años en una preocupación recurrente para la Argentina por su impacto sobre los recursos vivos marinos, por la presión que ejercen las flotas extranjeras sobre áreas próximas a la jurisdicción nacional y por la necesidad de coordinar respuestas con otros actores estatales y regionales.
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