Los haberes de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) continúan en deterioro con una marcada pérdida del poder adquisitivo, pese al aumento retroactivo del 2% confirmado por el Ministerio de Defensa. Según un informe técnico al que accedió El Estratégico, aún considerando el incremento del 2% retroactivo dispuesto mediante la Resolución Conjunta 1/2026 del Ministerio de Economía y el Ministerio de Defensa, los incrementos nominales no alcanzan para recomponer el poder adquisitivo de los ingresos militares.
Los incrementos nominales dispuestos por el Poder Ejecutivo no alcanzan para preservar y recomponer el poder adquisitivo real de los ingresos militares. Durante el año pasado, los ingresos militares no lograron sostener un piso mínimo de protección frente al costo de los bienes de subsistencia. En el 2025, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró un incremento nominal anual del 30%, pasando de $476.860 en enero a $620.035 en diciembre, lo que refleja el impacto del proceso inflacionario sobre los bienes de consumo.

En este escenario, el informe revela que, en contraste durante el mismo período, los salarios del personal de las Fuerzas Armadas registraron un incremento nominal acumulado del 19%, al que se adiciona el 2% dispuesto de manera retroactiva por el Ministerio de Defensa para el mes de diciembre, aplicado de manera proporcional y uniforme sobre la escala jerárquica, resultando insuficiente en relación a la evolución y el aumento de la CBA. Esta diferencia registrada generó una pérdida sostenida del poder adquisitivo del personal militar, profundizando la brecha entre los haberes militares y los niveles mínimos de consumo.
La propia tendencia de la Canasta Básica Alimentaria, durante el 2025, resultó suficiente para erosionar, de manera progresiva, la capacidad de cobertura de los ingresos militares fijos, frente a incrementos que quedaron por debajo de la CBA. Esta dinámica evidencia, de hecho, que no fueron necesarios episodios inflacionarios excepcionales para generar un deterioro real en los haberes militares. Bastó con la simple acumulación mensual de aumentos e incrementos moderados. De este modo, la relación haberes militares–CBA presentó una tendencia descendente, a lo largo del año en análisis.
Aún incorporando el aumento retroactivo del 2%, correspondiente a diciembre, el indicador muestra una reducción real, confirmado que la recomposición adicional para los haberes militares resultó insuficiente para revertir la pérdida acumulada durante el 2025. Esta pérdida resultó ser igual para todo el personal militar, independientemente del grado o nivel de ingreso. La diferencia observada responde más bien al nivel de cobertura y acceso de bienes de subsistencia, frente a los aumentos sostenidos del costo alimentario, siendo los más afectados los grados iniciales y el personal voluntario. En tales casos, la pérdida relativa adquiere una mayor gravedad, en tanto los haberes se aproximan al umbral mínimo de subsistencia y se sitúan, incluso, en escenarios de cobertura marginal, hacia el último tramo del 2025.

Sin embargo, la situación descrita no se circunscribe exclusivamente al personal en actividad sino que también afecta al personal retirado y pensionista, cuyos haberes se vinculan directamente a la evolución de la escala salarial militar. Por lo que, el personal retirado y pensionista de las Fuerzas Armadas también se vio alcanzado por esta sostenida pérdida de poder adquisitivo, con ingresos insuficientes frente a los costos de vida.
El problema no reside en un episodio puntual, sino en una dinámica estructural de desfasaje entre ingresos y costos esenciales. Este fenómeno afectó, con una mayor intensidad, a los tramos inferiores de la escala salarial, donde el margen entre el haber percibido y el valor de la canasta es estructuralmente reducido. En estos casos, variaciones nominales moderadas tuvieron impactos reales limitados.
En los tramos iniciales y medios de la carrera militar, la cercanía y en algunos casos puntuales, la aproximación crítica al valor de la Canasta Básica Alimentaria vulneran las condiciones y la calidad de vida del personal militar, introduciendo factores de vulnerabilidad social que afectan los incentivos a la permanencia y la profesionalización, entre otras cuestiones. El impacto se amplifica en el personal retirado y pensionado, donde el deterioro es directo y permanente, en tanto sus ingresos carecen de mecanismos propios de recomposición al depender íntegramente de la evolución del sistema salarial activo.

Una tendencia descendente
Un reciente informe técnico al que accedió El Estratégico evidencia y demuestra una tendencia descendente para los haberes militares, que pese al aumento otorgado del 2% presentan una marcada pérdida de su poder adquisitivo y cuyos haberes continúan en deterioro, frente a los costos de vida actuales.
Aún en presencia de incrementos salariales nominales, la evolución de los haberes militares, durante 2025 –incluyendo el ajuste de diciembre–, no logra compensar el aumento del costo de la Canasta Básica Alimentaria. Todo ello, consolida una pérdida real homogénea para el personal en actividad, como así también retirado y pensionado, con impactos diferenciados según el nivel de ingreso. Los indicadores del 2025 señalan un proceso de erosión sostenido del salario militar con implicancias directas sobre el personal y sus familias.

Además, cabe señalar que, si bien el aumento del 2% tiene carácter retroactivo, su percepción efectiva se produciría recién en los primeros días de febrero, generando una pérdida implícita del poder adquisitivo, durante el mes de diciembre, que no es neutralizada por el pago diferido. Este desfasaje temporal implica que, aún cuando el ajuste fue reconocido formalmente, el personal militar afrontó el último mes del año con ingresos reales inferiores a los costos de vida y la inflación, como ya ha sido analizado.
La persistencia de esta situación se proyecta sobre dimensiones críticas del sistema de defensa, trascendiendo el plano estrictamente remunerativo, e incide en la moral y los incentivos del personal, la retención de recursos humanos calificados y capacitados y en este sentido, en la continuidad de la carrera militar como proyecto vital.
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