El Ministerio de Defensa reunió a cerca de 400 representantes de las Fuerzas Armadas, organismos científicos, universidades, empresas y delegaciones extranjeras en la 8.ª Jornada del CTID+I dedicada específicamente a drones y sistemas autónomos, donde fueron presentados desarrollos argentinos para operar en los dominios aéreo, terrestre y marítimo. El Estratégico estuvo presente en el encuentro, realizado el 21 de octubre en el Centro Cultural de la Ciencia, donde la cartera expuso además una política industrial que busca conectar esas tecnologías con requerimientos concretos de las Fuerzas y ampliar su llegada al mercado internacional.

Entre los proyectos exhibidos aparecieron el UAV Búho de la Fuerza Aérea Argentina, el Vehículo Autónomo de Exploración desarrollado por el Ejército junto con la Facultad de Ingeniería del Ejército, la embarcación no tripulada USV-01 de la Armada, un radar de apertura sintética liviano y sistemas de bloqueo electrónico de CITEDEF y el IA-210 Tero de FAdeA. Empresas privadas completaron la muestra con vehículos terrestres autónomos, embarcaciones no tripuladas, soluciones de guerra electrónica, aviónica e interceptación de amenazas.
La jornada permitió observar una agenda que ya excede la adquisición aislada de drones. La Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa intenta identificar qué capacidades existen dentro del país, conectarlas con necesidades operacionales de las Fuerzas Armadas y generar condiciones para que los desarrollos puedan avanzar hacia producción, contratación y eventualmente exportación.
Ese objetivo fue explicitado por el director nacional de Planes y Programas para la Industria y Producción de la Defensa, Leandro Gargiulo, quien sostuvo que la política de la Secretaría apunta a vincular empresas, Fuerzas Armadas, institutos y universidades para transformar oportunidades tecnológicas en proyectos concretos y sostenibles. En paralelo, Defensa informó que su Catálogo de Empresas para la Industria de la Defensa ya incorporó 130 compañías y que el tiempo de tramitación para exportaciones de material sensitivo fue reducido de aproximadamente cuatro años a tres meses.
Del Búho y el VAE a embarcaciones y radares para drones
La variedad de los proyectos presentados mostró que la discusión argentina ya no está concentrada exclusivamente en vehículos aéreos no tripulados. Las tres Fuerzas expusieron líneas de trabajo propias y, al mismo tiempo, aparecieron tecnologías destinadas a acompañar su utilización: sensores, radares, navegación autónoma, comunicaciones, guerra electrónica y sistemas para neutralizar plataformas adversarias.
La Fuerza Aérea presentó el Búho, recientemente certificado como el primer vehículo aéreo no tripulado militar Clase I de propulsión eléctrica del país. El sistema pertenece a la Dirección General de Investigación y Desarrollo y se integra a una línea de trabajo destinada a ampliar las capacidades propias en plataformas remotamente tripuladas.
El Ejército, por su parte, exhibió junto con la Facultad de Ingeniería el Vehículo Autónomo de Exploración (VAE), una plataforma terrestre que lleva el concepto de autonomía hacia tareas que tradicionalmente requieren exponer personal o medios tripulados. La presentación coincidió con una actividad creciente de la Fuerza alrededor de estas tecnologías: El Estratégico informó a comienzos de octubre que el Ejército abrió una nueva compra de VANT completos y componentes destinados al ensamblaje de plataformas para instrucción, además de otros procesos para incorporar sistemas multisensor y repuestos para drones FPV.
La Armada llevó el concepto al dominio marítimo con el USV-01, presentado junto con los avances que desarrolla la Jefatura de Investigación y Desarrollo y el Servicio de Hidrografía Naval en vehículos autónomos. En el sector privado también aparecieron embarcaciones no tripuladas, entre ellas la familia ARGOS de Astillero Velos, junto con empresas dedicadas a plataformas terrestres, aviónica, entrenamiento y guerra electrónica.
CITEDEF completó otra parte de la arquitectura tecnológica al mostrar un radar de apertura sintética de bajo peso pensado para su instalación en drones, además de sistemas de bloqueo electrónico. La CONAE presentó trabajos sobre navegación autónoma y FAdeA exhibió el IA-210 Tero, un tricóptero eléctrico concebido para reconocimiento y observación táctica.
La jornada incorporó además experiencia extranjera directamente relacionada con conflictos contemporáneos. Un representante de la agregaduría militar de Ucrania expuso sobre el empleo masivo de sistemas no tripulados en combate, mientras un oficial del Comando de Guerra Autónoma del Comando Sur de Estados Unidos abordó los cambios doctrinarios asociados con la incorporación de autonomía al campo de batalla.
Defensa busca llevar los desarrollos hacia producción y exportación
La segunda parte de la estrategia pasa por la industria. Defensa viene relevando empresas y capacidades tecnológicas con el objetivo de construir una red de proveedores que pueda responder tanto a requerimientos nacionales como a oportunidades externas. El Estratégico informó en agosto que la cartera buscaba transformar una red de 253 empresas vinculadas directa o indirectamente con Defensa en un clúster industrial con proyección internacional.
El nuevo dato aportado durante la jornada es que 130 compañías ya fueron incorporadas al catálogo específico de la industria de Defensa, mientras la Secretaría trabaja en instrumentos para reducir barreras administrativas. Entre ellos aparece la modificación del circuito para exportar material considerado sensitivo: según informó la cartera, trámites que podían extenderse durante cuatro años ahora pueden resolverse en aproximadamente tres meses y comenzaron a gestionarse completamente de manera digital.
Ese punto se conecta con otra decisión tomada durante 2026. Argentina acordó con Estados Unidos su incorporación a mercados digitales para sistemas aéreos no tripulados y sistemas antidrones, una plataforma que puede funcionar tanto como canal de acceso a tecnologías evaluadas por Washington como oportunidad para desarrollos argentinos que logren cumplir los requisitos correspondientes.
Defensa prepara además una nueva ronda de negocios para diciembre, orientada a conectar empresas nacionales con compradores y socios, mientras el ciclo de jornadas CTID+I tendrá su cierre el 12 de noviembre en la Base Naval Mar del Plata. Allí está previsto consolidar parte de los lineamientos tecnológicos trabajados durante el año.
El desafío que queda por delante es el paso que separa una muestra tecnológica de una capacidad militar disponible en cantidad suficiente. La jornada mostró que Argentina ya dispone de proyectos aéreos, terrestres y navales, sensores y soluciones de guerra electrónica desarrollados dentro del Estado y el sector privado. La política que Defensa intenta desplegar ahora apunta precisamente a la siguiente etapa: vincular esos desarrollos con requerimientos de las Fuerzas Armadas, producción, financiamiento y posibilidades de exportación para que dejen de avanzar como iniciativas aisladas.
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