El Gobierno nacional amplió el régimen de Secreto Militar que alcanza al programa de incorporación de los cazas F-16 de la Fuerza Aérea Argentina, incorporando ahora la exportación de material relacionado con el sistema de armas para realizar tareas de mantenimiento y actualización en el exterior. La medida comprende material sensible como partes de las aeronaves, motores, repuestos, armamento real y armamento de entrenamiento, y fue oficializada este martes mediante el Decreto 735/2026 publicado en el Boletín Oficial.

La nueva disposición representa una ampliación de las restricciones que el Poder Ejecutivo comenzó a aplicar sobre el programa en 2024. En aquella oportunidad, primero fue declarada secreto militar la operación contractual vinculada con la adquisición del sistema y posteriormente la clasificación se extendió a las obras de infraestructura, la importación de material y los contratos adicionales destinados a incorporar equipos y capacidades complementarias.
Una nueva etapa del programa F-16
El Decreto 735/2026 toma como punto de partida el inicio de las operaciones aéreas de los cazas en Argentina.
En sus fundamentos, el Poder Ejecutivo señala expresamente que el 30 de marzo de 2026 comenzaron las actividades de vuelo en el Área Material Río Cuarto y que, a partir de esa nueva etapa, resulta necesario adoptar medidas para llevar adelante oportunamente la exportación de material destinado a tareas de mantenimiento y actualización.
Ese momento ya había sido seguido por El Estratégico, cuando los F-16 realizaron sus primeros vuelos de entrenamiento desde Río Cuarto, marcando el paso desde una fase concentrada principalmente en adquisición, infraestructura, recepción y capacitación hacia otra caracterizada por la actividad aérea y la generación de una rutina operativa y logística propia.
La medida no constituye la primera aplicación del régimen de Secreto Militar sobre el programa F-16.
El antecedente inicial se remonta al Decreto 370/2024, mediante el cual el Gobierno declaró bajo esa clasificación la operación contractual tramitada a través del expediente EX-2024-05198131-APN-DGPPYP#FAA, correspondiente al proceso de incorporación del sistema de armas de la Fuerza Aérea.
Meses después, mediante el Decreto 807/2024, la clasificación fue ampliada para alcanzar la contratación y construcción de las obras de infraestructura necesarias para recibir el sistema, además de la importación del material relacionado con su incorporación.
Aquella norma detallaba que el programa requería trabajos tanto en la VI Brigada Aérea de Tandil como en el Área Material Río Cuarto, incluyendo adecuaciones en pistas, calles de rodaje, plataformas, hangares, depósitos destinados a material sensible y centros de instrucción. También quedaban comprendidos elementos como motores, repuestos y armamento.
A esa secuencia se incorporó luego el Decreto 1073/2024, que volvió a extender la clasificación a contratos adicionales vinculados con la incorporación de equipos y capacidades complementarias para completar el sistema adquirido. El propio Decreto 735 publicado este martes identifica expresamente esas tres normas como antecedentes de la decisión actual.
De esta manera, la cobertura bajo Secreto Militar fue acompañando diferentes etapas del programa: la operación contractual original, las obras e importaciones necesarias para recibir los cazas, la incorporación de equipamiento complementario y, desde ahora, la exportación de material asociada a su sostenimiento.
Los F-16 ya comenzaron a generar actividad aérea local y la Fuerza Aérea avanza sobre el desarrollo de personal, infraestructura y capacidades necesarias para sostener la operación de la flota. Como reconstruyó El Estratégico tras los primeros vuelos en Córdoba, el proceso incluyó la adaptación del Área Material Río Cuarto y la VI Brigada Aérea de Tandil, la formación de técnicos y pilotos y la incorporación progresiva de capacidades de soporte.
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