Este miércoles Estados Unidos llevó adelante una nueva oleada de ataques contra Irán, dando inicio a una nueva tensión en Medio Oriente. En los últimos días, las fuerzas estadounidenses reanudaron los ataques contra la República Islámica de Irán, con una nueva ofensiva contra objetivos militares iraníes. Como resultado de los ataques estadounidenses, llevados adelante esta semana, Teherán ratificó que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que Estados Unidos cese los ataques.
El objetivo de Estados Unidos, según la información oficial disponible, es degradar la capacidad iraní. Este escenario vuelve a afectar una vez más al comercio internacional y particularmente, a la energía, uno de los principales activos del tablero geopolítico, que se ve alterado y afectado frente a tensiones y conflictos internacionales, especialmente en Medio Oriente. De este modo, este miércoles el petróleo ya supera los U$S85 por barril, como resultado de la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y el restablecimiento del bloqueo naval sobre los puertos iraníes, impulsado por Donald Trump.

En medio del Mundial, el foco de preocupación global ya está puesto, una vez más, en Medio Oriente. El barril de petróleo subió más de un 8% en lo que va de la semana, superando este miércoles los US$85 por barril. En este contexto, resulta interesante preguntarse ¿cómo afecta a la República Argentina este escenario? La suba del petróleo se presenta como un factor de presión sobre los costos energéticos para todos los países, aunque especialmente para los importadores de energía. Para Argentina, particularmente, la suba del petróleo encarece las importaciones de energía y presiona sobre los precios internos.
Sin embargo, por otro lado, mejora el valor de las exportaciones hidrocarburíferas, según explican especialistas en la materia. A día de hoy, estas exportaciones son uno de los principales motores comerciales y económicos del país. Por lo que, la suba internacional del petróleo si bien tiene efectos negativos, también los tiene positivos, y la mejora en el valor de las exportaciones de hidrocarburos es uno de esos para un país que aspira a ser potencia energética, como la Argentina.
Además, según señalan diversos reportes, el impacto de un barril más caro es, a día de hoy, menos desfavorable para la Argentina de lo que habría sido en el pasado, cuando el país era importador de energía y Vaca Muerta, aún, no estaba desarrollada. El peso de Vaca Muerta en la matriz económica argentina es invaluable y crece diariamente, con nuevos récords productivos y más proyectos de inversión a largo plazo. Su valor e importancia resulta más que estratégico en la actualidad.
Argentina enfrenta esta nueva escalada geopolítica entre Estados Unidos e Irán con un complejo local desarrollado, en el plano energético e hidrocarburífero, que aporta valor agregado frente a este tipo de escenarios, donde el precio internacional del petróleo registra subas y alzas. De hecho, algunos especialistas consideran que Argentina enfrenta este escenario con un margen de resistencia mucho mayor al que habría tenido en otras etapas, gracias a Vaca Muerta y al desarrollo energético local, a un sector minero con nuevos récords, a las reservas –que están en su mejor nivel en siete años– y a un nivel inflacionario en baja.
Sin embargo, si las tensiones en Medio Oriente persisten y/o se agudizan y el petróleo continúa en alza, la presión externa sobre los costos energéticos podría poner a prueba la capacidad argentina para enfrentar una nueva crisis internacional, pese a encontrarse mejor posicionada que en otros momentos. A estas horas y bajo este escenario, el impacto es relativamente bajo para la Argentina, lo que supone un hecho para destacar y celebrar. Una vez más, Vaca Muerta es la clave.
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