Frente a una nueva alerta por una presunta filtración masiva de datos que afectaría la infraestructura estatal, educativa y mediática de la República Argentina es posible reconocer que la infraestructura digital argentina se encuentra bajo ataque. En este contexto, resulta interesante preguntarse los riesgos y las consecuencias de ello.
En los últimos años, la infraestructura digital argentina ha sido víctima creciente y recurrente de ciberataques y amenazas, que han afectado, de manera directa, a agencias gubernamentales y estatales, exponiendo datos sensibles e información confidencial. En un contexto de crecimiento de amenazas y ataques cibernéticos, la Argentina es víctima recurrente de estas maniobras digitales. El contexto local está, precisamente, marcado por un acelerado crecimiento de las amenazas y los ataques digitales, dirigidos principalmente contra la infraestructura digital del país, poniendo en riesgo la seguridad pública y ciudadana con filtraciones masivas de datos sensibles.

Esta semana, de hecho, se produjo una nueva alerta de ciberseguridad en el territorio nacional, luego de que la firma de ciberinteligencia VECERT Analyzer reportara la detección de una publicación en foros clandestinos, donde un actor identificado como Skull1172, en representación del grupo EsqueleSquad TEAM, afirmaba haber reunido una base consolidada con más de 80 millones de registros vinculados a dominios estatales, educativos y mediáticos de la Argentina. Este tipo de alertas y episodios ya son recurrentes y constantes en la Argentina e impactan sobre organismos públicos y dependencias estatales, desde hace tiempo, vulnerando la seguridad cibernética.
Este es solo un caso entre tantos otros que han sido reportados en los últimos meses y años, y a los cuales El Estratégico les ha dado cobertura. Los ataques a la infraestructura digital tienen severos riesgos y consecuencias, pese a que no afecten directamente a la infraestructura crítica del país. Sus efectos pueden ser significativos para las dependencias y agencias gubernamentales, los privados e incluso, para los propios ciudadanos, víctimas de las filtraciones de datos personales y privados.

Riesgos y consecuencias
Entre los principales riesgos y de hecho, los más recurrentes de los ataques a la infraestructura digital, se encuentran los robos de datos e información sensible; la interrupción de servicios ante la caída de sistemas y plataformas críticas, como los servicios en la nube, plataformas de bancos o sitios oficiales del Estado; el espionaje ilegal; la suplantación de la identidad; y la saturación de los servidores (ataques DDoS). El ransomware, que constituye el secuestro del sistema cibernético y digital a cambio de un pago para la liberación de datos, es uno de los riesgos más recurrentes de los ataques a la infraestructura digital que tienen lugar en la Argentina. De hecho, muchos de los ciberataques en la Argentina se producen en forma de ransomware.
Frente a las consecuencias y los efectos, la más recurrente y significativa es la exposición y la filtración de datos personales e información sensible, que pueden derivar en otro tipo de prácticas delictivas, como fraude, suplantación de la identidad, phishing, entre otras. Para las agencias gubernamentales y las firmas privadas, los ataques a la infraestructura digital suponen una significativa pérdida económica con altos costos de recuperación, inversiones posteriores en prevención y ciberseguridad –que no siempre dan los resultados deseados–, y pérdida de clientes para el caso de los privados, que viene acompañado del daño reputacional y de la pérdida de la confianza de los clientes y usuarios.

Los ataques a la infraestructura digital generan, además, un severo impacto en la seguridad nacional, ya que por lo general los ciberataques y amenazas suelen estar dirigidos a sistemas y dependencias gubernamentales y en muchos casos, también militares, que ya resultan ser víctimas recurrentes de este tipo de maniobras en la Argentina. La fuga y la filtración masiva de datos públicos se transforma, en muchas ocasiones, en un problema de seguridad ciudadana y pública.
Sin embargo, como se analizó en una cobertura previa, a día de hoy, la Argentina está lejos de encontrarse preparada, como desearía, para enfrentar las múltiples ciberamenazas y ciberataques que recibe por año, siendo, de hecho, uno de los países que más ciberataques ha recibido durante el año pasado en la región, pese a los intentos de la cúpula gobernante por revertir este creciente fenómeno, que impacta de lleno en la infraestructura digital del país y que frente al escenario internacional podría afectar a la infraestructura crítica argentina, en cualquier momento. Mientras las técnicas y las prácticas delictivas de ciberseguridad y ciberdefensa se profesionalizan cada vez más, la Argentina continúa siendo víctima recurrente de estas maniobras digitales, en un contexto donde la inversión en prevención y en herramientas de combate resultan cruciales.
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