En los últimos días, el gobierno confirmó la reactivación de obras hidroeléctricas clave en Santa Cruz en un intento de acercamiento estratégico a Beijing. La administración de Javier Milei, que pese al alineamiento estratégico con Estados Unidos continúa apostando por el pragmatismo político con China, confirmó la reanudación y reactivación de las obras hidroeléctricas en el Río Santa Cruz, que habían sido paralizadas con su llegada al poder en diciembre de 2023.

El gobierno está reactivando uno de los proyectos de obras públicas más importantes del país. El proyecto es financiado por bancos chinos, mediante transferencia de fondos, y ejecutado por la empresa constructora Gezhouba, de la misma nacionalidad. Con la decisión de reanudación, el proyecto vuelve a la agenda en un intento de acercamiento estratégico de la Argentina a Beijing. El gobierno argentino estaría buscando la mejora y normalización de las relaciones entre Buenos Aires y Pekín.
La decisión fue anunciada, la semana pasada, por el Ministro de Economía, Luis Caputo, a través de sus redes sociales. En su posteo, el Ministro Caputo señaló que el gobierno ha acordado reiniciar y reanudar las obras de las represas de Santa Cruz, suspendidas “por incumplimiento contractual”. No obstante, según advierten reportes locales, las obras habían sido paralizadas por disputas de tinte político y no incumplimientos contractuales, como alega el titular del Palacio de Hacienda.
“Con esta decisión regularizamos las condiciones para reiniciar la construcción de la represa Cepernic, que podría completarse en 2030 y suministrar 1.860 GWh al Sistema Argentino Interconectado, impulsando así la matriz energética nacional” explicó el Ministro Caputo, al anunciar la reanudación del proyecto con financiamiento chino.
La historia del proyecto chino: retrocesos y avances
La iniciativa está directamente vinculada al programa de intercambio masivo de divisas entre Pekín y Buenos Aires, acordado y formalizado durante el kirchnerismo. De hecho, las primeras obras del proyecto comenzaron con la liberación de US$ 500 millones, en 2009. Con la llegada de Mauricio Macri al poder, el contrato con Gezhouba para la construcción de las represas hidroeléctricas (Cepernic-Kirchner) fue revisado. La primera decisión de la administración del PRO fue congelar las obras por sospechas de corrupción e impacto ambiental negativo.
Sin embargo, las obras resurgieron y el canje de divisas se reactivó ante la advertencia de Beijing, quien recordó a Buenos Aires que parte del dinero invertido ya se había gastado. Por lo que, de cancelarse y levantarse el proyecto, el dinero desembolsado por China debía ser devuelto por la Argentina. Con avances y retrocesos, las obras, finalmente, fueron reanudadas y continuaron durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) y Alberto Fernández (2019-2023).

A diciembre de 2023, con la llegada de Javier Milei al poder, el gobierno suspendió las obras hidroeléctricas chinas hasta nuevo aviso. El financiamiento restante quedó en manos de Gezhouba. La firma continuó pagando salarios y cumpliendo con los compromisos asumidos con sus proveedores. Sin embargo, la indefinición del Gobierno Nacional y su rechazo a firmar la Adenda XII, contribuyó a que la empresa china iniciara despidos impuestos.
De este modo, entre diciembre de 2023 y octubre de 2024, el proyecto pasó de emplear a 3.500 trabajadores a sólo 70. Mientras intentaba negociar con el Gobierno Nacional, la constructora china le intentó recordar a la Casa Rosada que el financiamiento no implicaba dinero argentino, sino inversión china. Por lo que, no vulneraría el tan protegido déficit fiscal del gobierno de Milei. Los dólares necesarios los negociaba Gezhouba, de manera directa, con los bancos chinos. Pero, pese a los intentos, el gobierno de Javier Milei no tenía intenciones de reanudar las obras hidroeléctricas en Santa Cruz.
El proyecto y su reanudación: una estrategia pragmática
A finales de 2024, las obras ya presentaban un avance del 50% para el caso de la represa Cepernic y de un 30% para la represa Kirchner. De acuerdo a las estimaciones del proyecto, la construcción de las dos represas hidráulicas permitiría generar el 10% de la energía eléctrica total que consume la República Argentina. Desde Beijing, aseguraban que, de no reanudarse la construcción, ambas obras hidroeléctricas corrían peligro de sucumbir ante la erosión natural y el vandalismo.
Según reportes recientes, luego de dos años, en un acercamiento estratégico a Beijing, el gobierno argentino habría iniciado las negociaciones por estas dos obras clave. Si bien, este capítulo se creía cerrado, el gobierno argentino habría evaluado negociar la reactivación y reanudación de este proyecto de financiamiento chino. Dado el ritmo de mejora en la relación bilateral, la idea de ambas partes es reactivar el proyecto.

China sabe que para reanudar la construcción de las dos obras hidráulicas en Santa Cruz, su gobierno deberá desembolsar la totalidad del dinero restante. En Buenos Aires, por su parte, saben que esta maniobra forma parte de la estrategia financiera de Beijing en la región, que busca un reposicionamiento en América Latina, mientras Washington busca consolidar su papel y frenar la influencia china en su patio trasero.
Argentina aboga por una estrategia pragmática: mientras consolida su alineamiento con Estados Unidos y se adhiere a la alianza regional anunciada por el Presidente del país, Donald Trump, en la Cumbre de Presidentes “Escudo de las Américas”; en paralelo, negocia y acuerda la reanudación y reactivación de las obras hidroeléctricas en Santa Cruz con China, en un intento de acercamiento estratégico a Beijing.
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