- Argentina y Estados Unidos firmaron un Instrumento Marco para fortalecer el suministro y procesamiento de minerales críticos.
- El acuerdo se selló en el Critical Minerals Ministerial 2026, con participación de más de 50 países y la Comisión Europea.
- Washington busca reducir la concentración global de estos insumos y consolidar cadenas de valor resilientes; Buenos Aires apunta a atraer inversiones de largo plazo.

La Cancillería Argentina informó que la Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo estratégico sobre minerales críticos durante la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos realizada en Washington. El instrumento fue suscripto en el marco de un encuentro convocado por el secretario de Estado Marco Rubio, con el objetivo de reconfigurar el mercado global de minerales estratégicos y tierras raras.
Según el comunicado oficial argentino, el acuerdo establece un marco de cooperación para fortalecer el suministro en minería y procesamiento de minerales críticos, consolidar cadenas de valor más diversificadas y promover un entorno favorable para inversiones productivas de largo plazo. Para Buenos Aires, el entendimiento ratifica la asociación estratégica con Washington y el compromiso con un abastecimiento “seguro, resiliente y competitivo”.
Desde la perspectiva estadounidense, los minerales críticos —clave para baterías, inteligencia artificial, robótica, energías limpias y sistemas autónomos— constituyen un insumo central de la seguridad económica y tecnológica. En el diagnóstico de Washington, el mercado actual presenta una alta concentración geográfica, lo que lo vuelve vulnerable a interrupciones y presiones políticas. En ese contexto, la firma de marcos bilaterales con países productores aparece como una herramienta para diversificar proveedores y reducir dependencias estructurales.

El acuerdo con la Argentina se inscribe en una ofensiva diplomática más amplia. Durante el ministerial, Estados Unidos firmó once nuevos marcos o memorandos de entendimiento sobre minerales críticos con países de América Latina, África, Asia y Oceanía, y anunció el lanzamiento del Forum on Resource Geostrategic Engagement (FORGE), que reemplaza a la anterior Minerals Security Partnership (MSP) y será presidido inicialmente por Corea del Sur. El objetivo declarado es coordinar políticas, proyectos y financiamiento para asegurar cadenas de suministro “de extremo a extremo”.
Para la Argentina, el entendimiento llega en un momento de expansión del sector minero. De acuerdo con datos oficiales citados por Cancillería, en 2025 las exportaciones mineras alcanzaron un récord de 6.037 millones de dólares, con un crecimiento interanual cercano al 30 %, impulsado por los incentivos del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). En ese marco, litio y cobre aparecen como los ejes de mayor proyección, tanto por la demanda global como por su peso estratégico en la transición energética.

El Gobierno argentino sostiene que, bajo un esquema de estabilidad macroeconómica y reglas previsibles para la inversión, la minería se consolida como uno de los pilares del proceso de transformación productiva. Las proyecciones oficiales apuntan a elevar las exportaciones totales a 100.000 millones de dólares en los próximos siete años, con una participación creciente del sector minero que podría superar los 20.000 millones y alcanzar más de 30.000 millones hacia el final de la próxima década.
En paralelo, Washington respaldó el giro con instrumentos financieros de gran escala. A través del Banco de Exportaciones e Importaciones (EXIM), el Departamento de Energía y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), Estados Unidos anunció compromisos y cartas de intención por decenas de miles de millones de dólares para proyectos de extracción, procesamiento, reciclaje y reservas estratégicas de minerales críticos, tanto en su territorio como en países socios.
La convergencia entre el acuerdo bilateral y esta arquitectura de financiamiento sugiere que la Argentina busca posicionarse no solo como proveedor de materia prima, sino como eslabón relevante en cadenas de valor más complejas, con procesamiento local y mayor captura de valor agregado. El desafío, hacia adelante, será traducir el marco político-diplomático en proyectos concretos, inversión efectiva y capacidades industriales, en un tablero global donde los minerales críticos se consolidan como un activo estratégico central de la competencia geoeconómica.
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