Este lunes, trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizaron una movilización en rechazo a un decreto presidencial que podría redefinir la estructura del organismo. Si bien el decreto aún no ha sido publicado en el Boletín Oficial, pudo conocerse el contenido: establece que el INTI dejará de ser un instituto nacional para transformarse en una oficina técnica dependiente del Ministerio de Economía.
La reforma del Gobierno pondría en riesgo 700 empleos y eliminaría la autarquía del Instituto. Técnicamente, el 30% del personal (que realiza tareas consideradas “prescindibles” para el Gobierno) corre peligro, sumado a que se eliminaría la capacidad de administrar los fondos que genera por servicios a la industria, que representan el 35% de su presupuesto anual.
La movilización comenzó a las 8 en la sede central del INTI, en San Martín, con una conferencia de prensa y una marcha hacia la avenida General Paz, donde se produjo un corte parcial del tránsito. La protesta fue convocada por la Asamblea Multisectorial del INTI porque “supone la muerte del Instituto”, señalando que el recorte de funciones y personal afectaría gravemente la capacidad operativa del organismo y su rol estratégico en el desarrollo industrial.
Fusión con el INTA, ¿el inicio de todo?
En paralelo al decreto aún no publicado, cabe recordar las ideas del Gobierno nacional de fusionar al INTI con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La idea se enmarcaba en una reestructuración estatal más amplia, llevada a cabo por la administración de Milei en múltiples áreas del Estado.
Si bien las intenciones de llevarlo a cabo fueron anunciadas en abril, en el mes de mayo se conoció que el Ejecutivo desactivó la idea de unificar el INTA con el INTI. No obstante, posiblemente avanzará con una reestructuración para modernizar su funcionamiento.

De base, la iniciativa generó fuerte rechazo en ambos organismos. El INTA, con más de 6.400 trabajadores distribuidos en todo el país, temía que la fusión implique despidos masivos y pérdida de capacidades técnicas. Además, se cuestionaba la viabilidad operativa de unificar dos instituciones con lógicas de funcionamiento distintas: mientras el INTI se enfoca en la industria, el INTA trabaja sobre el sector agropecuario y posee autarquía financiera y territorial.
La posible creación de un nuevo ente —el Instituto Nacional de Convergencia Tecnológica y Desarrollo Estratégico (INCyTDE)— también genera incertidumbre en el ámbito científico y productivo. Para los gremios, se trata de un proceso de desguace que amenaza la soberanía tecnológica del país.
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