Energía avanzada y geopolítica: la carrera por el poder del siglo XXI

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Hoy en día, el tablero geopolítico ya no se mueve ni se ve influenciado únicamente por los combustibles fósiles, el petróleo y el gas, que durante décadas definieron el equilibrio global y fueron utilizados como herramientas de poder. En el siglo XXI, esa lógica –que aún predomina– está comenzando a mutar en su esencia y la energía avanzada se presenta como la nueva carrera por el poder del siglo. 

El acceso a la energía funcionó, a lo largo de los siglos XIX y XX, como una herramienta de poder y dominación, donde las alianzas y las guerras giraban en torno a los combustibles fósiles. Hoy en día, sin embargo, es la energía avanzada la que se presenta, cada vez en mayor medida, como herramienta geopolítica, que configura la nueva carrera por el poder del siglo XXI. El dominio de las tecnologías capaces de producir energía avanzada, como la energía nuclear, es clave y las potencias ya lo saben. La energía avanzada se consolida como la energía del futuro y la nueva carrera tecnológica gira en torno a ella, tal es así que las potencias del tablero aceleran, cada vez más, sus inversiones en la materia para no quedar rezagadas en esta nueva disputa. 

Tecnología para producir energía avanzada
El dominio de las tecnologías capaces de producir energía avanzada, como la energía nuclear, es clave hoy en día y configura, de hecho, la carrera tecnológica y geopolítica del siglo XXI. Créditos: Ilustración / Rodrigo Meade.

En esta línea, dentro de las tecnologías capaces de producir energía avanzada encontramos a los reactores nucleares de nueva generación y generación eléctrica –como las centrales Atucha, en Argentina–, los sistemas modulares, la fusión nuclear limpia, los proyectos de energía espacial y la infraestructura para la inteligencia artificial. Elementos que hace unas décadas atrás parecían un tanto futuristas, hoy son piezas claves en la nueva disputa tecnológica y geopolítica del mundo. Las principales potencias del tablero ya invierten miles de millones de dólares en este tipo de tecnología, Estados Unidos y China principalmente, en el marco de una carrera tecnológica que aún parece ser un tanto silenciosa y que, en el fondo, busca redefinir el equilibrio de poder y al hegemón de turno. 

¿Cómo se posiciona la Argentina en esta carrera? 

Si bien es un tanto complejo posicionar a la Argentina dentro de esta nueva carrera tecnológica del siglo XXI, que tiene a la energía avanzada como protagonista, el país busca desarrollar capacidades y dominar las tecnologías necesarias para poder producir este tipo de energía, de cara al futuro. Una muestra de ello o al menos, de esta intención, es el Plan Nuclear Argentino, anunciado por el Gobierno Nacional a finales de 2024. 

El Plan Nuclear Argentina busca desarrollar sistemas modulares y reactores modulares pequeños (SMR por sus siglas en inglés), ante el auge de este mercado y las oportunidades que emergen de este. A su vez, el Plan Nuclear Argentino se vincula con la demanda energética de inteligencia artificial y por ello, la iniciativa plantea utilizar energía nuclear para abastecer infraestructura tecnológica de alta demanda energética, como lo es la inteligencia artificial, ante su auge y crecimiento exponencial de los últimos años. 

Plan Nuclear Argentino
La Argentina busca desarrollar capacidades y dominar las tecnologías necesarias para poder producir energía avanzada, de cara al futuro, y el Plan Nuclear Argentino es una muestra de ello. Créditos: Radio Gráfica.

Además, como se señaló en un análisis especializado de Espacio Tech, la Argentina posee reactores de generación eléctrica: Atucha I, Atucha II y Embalse son las tres centrales nucleares aplicadas a la generación eléctrica del territorio nacional. De hecho, en conjunto, las tres centrales conforman el parque nuclear argentino de potencia. Sin embargo, la carrera tecnológica del siglo XXI ya no depende únicamente de contar con los recursos sino también de desarrollar y dominar las tecnologías necesarias para producir energía avanzada a gran escala y con visión estratégica, a largo plazo. 

Esta diferencia es clave, ya que para los países de la periferia y la semiperiferia, como es el caso de la República Argentina, la ecuación se complejiza aún más. Argentina, que cuenta con los recursos necesarios y posee ventajas estratégicas (reservas de uranio, recursos como litio, capacidades científicas consolidadas y trayectoria nuclear gracias a INVAP y a la CNEA), debe apostar por la inversión en tecnología avanzada, que le permita poder consolidar y fortalecer sus capacidades y entrar en la competencia tecnológica, inicialmente a nivel regional, donde Brasil ya juega fuerte. 

El Plan Nuclear Argentino es clave para ello. Su proyección a largo plazo busca convertir a la energía nuclear en una política de Estado, que traspase la actual administración, sentándose como una pieza clave del futuro de la matriz productiva y energética argentina. La energía nuclear y la energía especial son las claves del futuro y parece ser que la Argentina ya es consciente de ello, en el marco de una nueva carrera tecnológica y geopolítica, donde el dominio tecnológico se traduce en poder y dominación. 

Plan Nuclear Argentino
Además, la Argentina posee reactores de generación eléctrica: Atucha I, Atucha II y Embalse. Créditos: LA NACION.

Si bien la intención está, el Plan Nuclear Argentino aún no se ha puesto en marcha ni entró en vigencia, según confirmaron fuentes gubernamentales, en el marco del último informe de gestión. Si la Argentina quiere posicionarse en el marco de esta carrera y dominar la energía avanzada en el futuro, debe poner en marcha esta iniciativa clave y promover la inversión tecnológica. En este escenario, el Super RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) podría ser crucial. Sin embargo, la posición argentina en la materia no depende únicamente de la actual administración sino más bien de que la política nuclear se fije, en realidad, como una política de Estado, que trascienda los gobiernos y cuyo interés sea inexorable para la Nación Argentina. 

Los países que logren dominar las tecnologías avanzadas definirán el nuevo orden global y el tablero geopolítico del siglo en curso. En este siglo, la energía avanzada es una herramienta geopolítica, a partir de la cual se ejerce poder, influencia, dominación y soberanía. En este escenario, la pregunta que surge es si, realmente, la Argentina –pese a sus ventajas estratégicas, sus iniciativas y sus intenciones– logrará insertarse en esta carrera y competir con capacidades reales en la disputa geopolítica del siglo XXI. 

Te puede interesar: Informe N°145 de la JGM: el gobierno informa el estado del Plan Nuclear Argentino

Milagros Cesario
Milagros Cesario
Redactora en El Estratégico. Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE). Escribe sobre defensa, seguridad, geopolítica y recursos estratégicos. https://www.linkedin.com/in/milagros-cesario-179707202/

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