- Javier Milei encabezó su primera reunión de Gabinete del año para ordenar prioridades de gestión y alinear el mensaje presidencial ante el Congreso.
- El Gobierno trabaja un paquete de reformas para 2026, con foco en trabajo, impuestos, seguridad y una agenda internacional que incluye Mercosur Unión Europea y el acuerdo con Estados Unidos.

Javier Milei encabezó por primera vez en 2026 una reunión de Gabinete en la Casa Rosada para dar inicio formal al año de gestión y repasar los proyectos que el oficialismo buscará impulsar en el Congreso antes del tramo electoral. El encuentro se enfocó en coordinar la agenda parlamentaria inmediata y ajustar los lineamientos del discurso que el Presidente dará el 1 de marzo en la apertura de sesiones.
Según reconstrucciones periodísticas, la convocatoria fue articulada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con presencia de la cúpula política del Ejecutivo, incluida la secretaria general Karina Milei, el asesor Santiago Caputo y el titular de Diputados, Martín Menem, además del núcleo de ministros. La intención oficial es llegar al 1 de marzo con un temario claro, tanto para el Congreso como para el relato político de la segunda etapa del gobierno.
En Balcarce 50 la lectura es que 2026 ofrece una ventana para avanzar con reformas estructurales apoyadas en alianzas legislativas que podrían volverse más inestables a medida que se acerquen las elecciones. En ese marco, el Ejecutivo ordenó a las carteras preparar iniciativas por área para seleccionar prioridades y acelerar envíos al Congreso en los próximos trimestres, con especial énfasis en el mercado de trabajo y el esquema tributario.
Las reformas que el Gobierno busca acelerar antes de que cierre la ventana política
El listado en evaluación incluye proyectos ya en la pista parlamentaria y otros que el oficialismo pretende activar a partir de marzo. En la agenda inmediata aparece la modernización laboral, que el Gobierno busca encaminar en el Senado, junto con el régimen penal juvenil y la ley de glaciares, señalados como temas de corto plazo. En paralelo, el Ejecutivo quiere reinstalar una agenda de inserción económica con la ratificación del acuerdo Mercosur Unión Europea y la aprobación legislativa del tratado comercial con Estados Unidos, que demandaría adecuaciones normativas.

En el plano institucional, la Casa Rosada también trabaja una reforma política que tocaría el diseño electoral, con cambios sobre la Boleta Única en Papel, el financiamiento partidario y la continuidad de las PASO. Para el oficialismo, ese paquete cumple una función doble, ordenar reglas de competencia y, al mismo tiempo, consolidar herramientas de gobernabilidad para el ciclo 2026 2027.
La reunión de Gabinete, además, busca proyectar cohesión interna en un momento en el que el Gobierno reconoce tensiones cruzadas dentro del propio oficialismo. En ese cuadro, la construcción del mensaje del 1 de marzo se vuelve más que un discurso, es la instancia donde Milei pretende mostrar control del rumbo, priorizar reformas y marcar qué batallas legislativas está dispuesto a dar antes de que el calendario electoral empuje a todos los actores a recalcular costos.
Con el encuentro ya realizado, el próximo hito será el discurso ante la Asamblea Legislativa, donde el Presidente deberá traducir el temario en una secuencia concreta de proyectos, plazos y mayorías posibles. La prueba real no será el anuncio, sino la capacidad del Gobierno de sostener acuerdos para aprobar las reformas más sensibles en un Congreso que empieza a moverse, otra vez, con lógica electoral.
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