El pago de más de US$4.200 millones a los bonistas alivió la tensión financiera de corto plazo, pero los mercados siguen atentos a la acumulación de reservas, el avance de las reformas en el Congreso y la reactivación económica. El contexto regional y la volatilidad geopolítica suman incertidumbre al escenario.

Tras cumplir con el principal vencimiento de deuda de enero, el Gobierno argentino logró despejar un foco inmediato de tensión financiera, aunque sin provocar una baja decisiva del riesgo país, que continúa por encima de los 500 puntos básicos y limita el regreso al crédito internacional. El indicador elaborado por JP Morgan cerró la primera semana de 2026 en torno a las 566 unidades, un nivel bajo en términos históricos recientes pero aún insuficiente para habilitar emisiones externas a tasas sostenibles.
El pago por más de US$4.200 millones confirmó la voluntad de cumplimiento del Ejecutivo y permitió descomprimir un clima de cautela que se había instalado en el mercado ante la falta de precisiones sobre el esquema de financiamiento. Finalmente, el Banco Central combinó un acuerdo de recompra (repo) por US$3.000 millones con entidades financieras internacionales, ingresos extraordinarios por concesiones energéticas y recursos del Tesoro, una señal que fue leída positivamente por los inversores en el corto plazo.
Sin embargo, los analistas coinciden en que el desafío central no pasa solo por honrar los vencimientos, sino por crear las condiciones para una reducción más profunda y sostenida del riesgo país. El objetivo implícito del equipo económico es llevarlo hacia la zona de los 400–450 puntos básicos, umbral que permitiría volver a emitir deuda a tasas menores al 10% anual y aliviar la presión sobre las reservas internacionales.

En ese marco, el primer frente es la acumulación de divisas. La decisión del Banco Central de priorizar la compra de dólares bajo el nuevo esquema monetario y cambiario es vista como una señal necesaria para fortalecer el balance externo, especialmente frente a un calendario de vencimientos exigente que combina compromisos con organismos internacionales y deuda del Tesoro y del propio BCRA. Sin reservas, cualquier estrategia de normalización financiera queda expuesta.
El segundo eje es político. El mercado sigue con atención el desempeño del oficialismo en el Congreso, donde se juegan las denominadas reformas estructurales, en particular en materia laboral y fiscal. La capacidad del Gobierno para sostener mayorías y avanzar en su agenda legislativa aparece como un factor determinante para consolidar expectativas y reducir la prima de riesgo asociada a la gobernabilidad.
Reformas internas y ruido externo
El tercer factor es la actividad económica. Una recuperación más visible del nivel de actividad sería clave para mejorar la recaudación, sostener el ajuste fiscal y reforzar la credibilidad del programa económico. Sin señales claras de crecimiento, la baja del riesgo país tiende a encontrar un piso difícil de perforar, incluso con disciplina financiera.
A estos condicionantes internos se suma un contexto internacional más volátil. La reciente crisis en Venezuela, tras el operativo de Estados Unidos que derivó en la remoción de Nicolás Maduro, introdujo ruido geopolítico en los mercados emergentes y afectó el desempeño de los bonos de la región. En un escenario global atravesado por tensiones estratégicas y reacomodamientos políticos en América Latina, los activos argentinos quedaron expuestos a una lógica de “wait and see” por parte de los inversores.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en la evolución de las reservas, el ritmo parlamentario de las reformas y los primeros indicadores de actividad del año. Si esos frentes avanzan de manera consistente, el Gobierno podría acercarse a su objetivo de recuperar el acceso al financiamiento externo. De lo contrario, el riesgo país seguirá funcionando como un recordatorio de que el alivio financiero inicial aún no se tradujo en una normalización plena, en un contexto regional e internacional que permanece abierto y cargado de interrogantes.
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