En el primer trimestre del 2026, los haberes militares han registrado aumentos retroactivos. A través de la Resolución Conjunta 10/2026, publicada en el Boletín Oficial, se oficializaron incrementos y aumentos progresivos para los haberes mensuales de las Fuerzas Armadas (FF.AA) y la Policía de Establecimientos Navales, que tendrán vigencia retroactiva desde enero de 2026 y se aplicarán en las liquidaciones de enero a mayo. Sin embargo, pese a los aumentos retroactivos, los sueldos militares perdieron contra la inflación en el primer trimestre del año.
Según un informe al que pudo acceder El Estratégico, en forma exclusiva, que analiza la evolución de los haberes del personal de las Fuerzas Armadas en relación con la Canasta Básica Alimentaria (CBA) durante el período enero-marzo; los aumentos de los uniformados han quedado por debajo de la inflación en el primer trimestre del 2026, consolidando una tendencia que se registró en el último trimestre del año pasado. El escenario económico de la Argentina presenta desafíos estructurales, vinculados a la persistencia inflacionaria, la cual afecta de manera directa los costos de vida de los argentinos. En el primer trimestre del año, de hecho, la inflación acumulada llegó a alcanzar el 9,4%.

El informe señala que, en los primeros tres meses del 2026, se ha observado una degradación de la relación entre los haberes militares y la CBA. Los ajustes mensuales registrados se situaron por debajo de la inflación y los incrementos de los costos de vida, generando un efecto de “licuación del ingreso real”. Además, se reconoce que se ha deteriorado el poder adquisitivo del sector militar y las jerarquías más bajas han quedado en una situación crítica con sueldos que rozan los niveles de la pobreza y la indigencia.
De hecho, se alerta sobre la situación salarial de los Soldados Voluntarios. El Voluntario de 2da categoría cerró marzo con una relación de 0,96 CBA, por lo que técnicamente el haber percibido no alcanzó para cubrir los alimentos básicos. El Voluntario de 1ra quedó, por su parte, con una relación de 1,04 CBA, que refleja un estado precario, donde la satisfacción de las necesidades básicas depende de la ausencia de otros gastos. Es menester resaltar, sin embargo, que la Canasta Básica Alimentaria registró un aumento y pasó de $656.301 a $692.083 en el primer trimestre del año, con un aumento del 5,45%.
De este modo, el piso alimentario creció más rápido que los ingresos de las Fuerzas Armadas en marzo (2%), marcando un deterioro en su poder adquisitivo. “El “piso” de gastos de una familia militar subió casi tres veces más rápido que su ingreso en el último mes del trimestre” destaca el informe. Si bien para los Oficiales Superiores, la relación de los haberes con la CBA se mantiene por encima del umbral, se ha comenzando a registrar una tendencia decreciente. En esta línea, por ejemplo, el Teniente General inició el trimestre con una relación de 4,47 CBA en enero y en marzo registró una relación de 4,43 CBA. Algo similar ocurrió para el caso del Coronel que pasó de una relación de 3,18 CBA en enero a una de 3,15 CBA en marzo. Esta pérdida y tendencia decreciente representa cómo los gastos y costos de vida absorben una porción, cada vez mayor, de los haberes militares netos.
En este sentido, se reconoce una marcada caída de la relación entre los haberes militares y la Canasta Básica Alimentaria en todos los escalafones de la jerarquía militar, con una degradación entre enero y marzo de 2026, pese a los ajustes nominales, siendo la máxima preocupación el caso de los Soldados Voluntarios. El informe revela un diagnóstico preocupante sobre el balance de los haberes militares en el primer trimestre del 2026 y la sustentabilidad del poder adquisitivo militar en los primeros tres meses del año, planteando “la necesidad de revisar los mecanismos de actualización salarial en el segundo trimestre, incorporando referencias que eviten que los escalafones inferiores queden por debajo de la CBA”.
Además, el balance del primer trimestre del 2026 para los haberes militares evidencia una brecha negativa entre los sueldos percibidos y la inflación, bajo el esquema salarial actual. El primer trimestre del año acumuló una inflación del 9,4%, que impactó directamente en los precios regulados y estacionales. El desempeño de la dinámica de precios y de la inflación afectó la dinámica salarial de los uniformados, que con incrementos salariales acumulados del 6,85%, quedaron por debajo de la inflación y sus haberes mensuales resultaron insuficientes. La diferencia y brecha fue del -2,55%, lo que configura un primer trimestre con una pérdida del patrimonio y el poder adquisitivo del sector castrense.
La brecha negativa del 2,55% frente a la inflación afecta a la estructura militar toda, incluyendo desde la conducción superior hasta las bases operativas de las Fuerzas Armadas Argentinas, que continúan reclamando mejoras en las escalas de aumentos vigentes. Los incrementos mensuales registrados y oficializados funcionan más bien como paliativos nominales. Es por ello que, se resalta la necesidad de revisar los mecanismos de actualización salarial militar para el segundo trimestre del año, ya que estas dinámicas amenazan la capacidad de retención de personal calificado, como se adelantó, que ya se ve forzado a buscar alternativas económicas, laborales y profesionales para cubrir sus necesidades básicas, frente a un primer trimestre que presenta un balance deficitario y negativo para los haberes militares.
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