La petrolera Phoenix Global Resources, controlada en cerca de un 90% por la trader suiza Mercuria Energy Group, prepara una expansión de US$6.000 millones en Vaca Muerta tras la ampliación del RIGI a proyectos de perforación petrolera. La novedad fue reportada por Bloomberg y aparece como una de las señales más fuertes de que el esquema de incentivos del gobierno de Javier Milei empezó a mover decisiones de inversión aguas arriba, no solo en infraestructura sino también en nuevos desarrollos de shale oil.

La petrolera Phoenix Global Resources, controlada en cerca de un 90% por la trader suiza Mercuria Energy Group, prepara una expansión de US$6.000 millones en Vaca Muerta tras la ampliación del RIGI a proyectos de perforación petrolera. La novedad fue reportada por Bloomberg y aparece como una de las señales más fuertes de que el esquema de incentivos del gobierno de Javier Milei empezó a mover decisiones de inversión aguas arriba, no solo en infraestructura sino también en nuevos desarrollos de shale oil.
La empresa produce hoy unos 22.000 barriles diarios y proyecta un crecimiento del 260% hacia el final de la década, en un contexto en el que también evalúa sumar un tercer equipo de perforación. Ese movimiento se monta sobre una tendencia más amplia: la expansión de la frontera shale hacia zonas de Río Negro y otros bloques no tradicionales dentro de la formación, donde la compañía viene mostrando resultados operativos que le permitieron consolidarse como uno de los actores con mayor crecimiento reciente.
La empresa produce hoy unos 22.000 barriles diarios y proyecta un crecimiento del 260% hacia el final de la década, en un contexto en el que también evalúa sumar un tercer equipo de perforación. Ese movimiento se monta sobre una tendencia más amplia: la expansión de la frontera shale hacia zonas de Río Negro y otros bloques no tradicionales dentro de la formación, donde la compañía viene mostrando resultados operativos que le permitieron consolidarse como uno de los actores con mayor crecimiento reciente.
La clave política de fondo pasa por el RIGI. El oficialismo amplió su alcance para incluir pozos petroleros de Vaca Muerta, algo que mejora la ecuación financiera de los proyectos con beneficios fiscales y, sobre todo, con garantías de estabilidad regulatoria. Ese punto aparece una y otra vez en el discurso del sector: más que la ventaja impositiva puntual, lo que pesa es la señal de que las reglas no deberían cambiar en mitad del ciclo de inversión, un factor especialmente sensible en una Argentina con largo historial de controles, intervenciones y restricciones a la repatriación de capital.
Te puede interesar: La crisis en Medio Oriente y el aumento de la demanda global de cobre podrían impulsar el eje Argentina-Chile-Perú
