En el marco de la guerra que tiene lugar en Medio Oriente, el gobierno argentino refuerza la seguridad en objetivos estratégicos y sensibles con operativos especiales. Ante la escalada bélica en Medio Oriente, como resultado de los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní, y las amenazas contra intereses y objetivos israelíes y vinculados a la comunidad judía en el exterior, el gobierno argentino refuerza la seguridad.
La extensión del conflicto bélico en Medio Oriente pone en alerta a la Argentina, quien se encuentra estratégicamente alineada a Estados Unidos e Israel. Es por ello que, en el inicio de las hostilidades y ante las amenazas de represalias contra objetivos israelíes en el exterior, el Gobierno Nacional decidió elevar los niveles de seguridad en el territorio nacional. De esta manera, se dispuso reforzar la seguridad en embajadas, instituciones comunitarias y puntos estratégicos del territorio nacional, considerados sensibles, con operativos especiales en la Ciudad de Buenos Aires y mayores controles en los aeropuertos y pasos fronterizos.

Las medidas fueron adoptadas luego de que las autoridades del régimen iraní advirtieran que las representaciones de Israel en el mundo podrían convertirse y ser “objetivos legítimos”, en el marco del conflicto bélico que ya lleva 17 días. Desde entonces, el gobierno argentino decidió elevar los niveles de seguridad dentro del territorio nacional, activó los protocolos de seguridad preventivos y coordinó acciones entre las Fuerzas Federales, los gobiernos provinciales y las autoridades locales para reforzar la vigilancia y el control en los distintos puntos del país.
El nivel de alerta fue elevado por el Ministerio de Seguridad Nacional, que ha fortalecido la custodia en objetivos estratégicos, como embajadas e instituciones comunitarias vinculadas a la comunidad judía local, que ya ha sido víctima del terrorismo yihadista en la década de 1990. La decisión del gobierno se vio materializada en un aumento de los operativos de seguridad, con más patrullajes y presencia de efectivos en sedes diplomáticas e institucionales. A su vez, se reconoce un monitoreo más intenso en las instituciones vinculadas a comunidades extranjeras, incluyendo la estadounidense, que ha sido víctima de ataques iraníes en otros países, desde el comienzo de las hostilidades.
De hecho, entre los lugares bajo protección reforzada se encuentran embajadas y consulados (especialmente vinculados a Estados Unidos e Israel), instituciones religiosas, centros culturales, escuelas, sedes de instituciones comunitarias, aeropuertos internacionales y pasos fronterizos. Los controles en aeropuertos y fronteras fueron intensificados, poniendo especial atención en el movimiento de personas y cargas. Además, se dispuso reforzar la seguridad en centrales nucleares, represas, instalaciones energéticas y puertos, infraestructuras consideradas críticas para el funcionamiento del país en el marco de esta guerra.

El despliegue operativo se hizo notablemente visible en la Ciudad de Buenos Aires, donde se concentran una gran parte de las sedes diplomáticas y de las instituciones de la comunidad judía en la Argentina. El gobierno local decidió, de hecho, incrementar la presencia policial en escuelas, templos, centros comunitarios y edificios institucionales vinculados a la comunidad judía local, con patrullajes reforzados en los barrios donde funcionan escuelas y templos, y unidades especializadas en protección de objetivos sensibles junto a brigadas de prevención en zonas con representaciones diplomáticas.
El refuerzo del sistema de seguridad local incluye tareas de análisis y seguimiento por parte de agencias especializadas, que monitorean los posibles riesgos derivados de la situación internacional. Según advierten las autoridades locales, este esquema de seguridad se mantendrá en tanto persista la tensión internacional.
Un despliegue preventivo
El objetivo de estas medidas de refuerzo de seguridad es anticipar posibles amenazas y evitar que el conflicto que tiene lugar en Medio Oriente tenga repercusiones directas en el territorio argentino. Las medidas son de carácter preventivo y son revisadas, de forma permanente, por las autoridades, a medida que la situación va evolucionando en el viejo continente.
Los antecedentes de los atentados terroristas en la República Argentina en la década de 1990 mantienen vigente y en agenda la preocupación de las autoridades locales, ante cualquier escalada internacional, que pueda derivar en amenazas directas fuera de la región donde se desarrolla el conflicto. A su vez, las amenazas públicas del régimen iraní y sus aliados contra representaciones israelíes y aliados occidentales encendieron las alertas en todo el mundo y llevaron, de hecho, a reforzar los esquemas de seguridad en diferentes países y ciudades de Occidente, incluyendo a la Argentina.

El gobierno de Javier Milei considera que, la naturaleza del conflicto y la presencia de redes y células terroristas en la Triple Frontera obligan a adoptar medidas preventivas y refuerzos en la arquitectura de seguridad interior. Con un despliegue preventivo que busca blindar los puntos más sensibles y estratégicos del territorio nacional, el gobierno argentino refuerza la seguridad, en medio del conflicto bélico que se desarrolla en Medio Oriente.
Si bien no existen indicaciones concretas de un ataque inminente, se resalta que el refuerzo de la seguridad es una medida preventiva prudente frente a un escenario internacional y regional volátil, sobre todo teniendo en consideración el alineamiento de la Argentina con Estados Unidos e Israel, los antecedentes de terrorismo internacional en el país y la presencia de redes y células terroristas en la región y especialmente, en la Triple Frontera, que la Argentina comparte con Brasil y Paraguay.
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