El Ministerio de Seguridad Nacional dispuso la creación del Comando Unificado San Luis mediante la Resolución 47/2026, publicada en el Boletín Oficial, con el objetivo de ejecutar tareas de prevención y control del orden urbano en el ejido de los territorios y objetivos federales de la provincia y zonas aledañas. La medida se apoya en la Ley de Seguridad Interior y en antecedentes recientes de despliegues interfuerzas, y responde —según los considerandos— a hechos de violencia registrados en el sur de San Luis que pusieron en riesgo la vida, la libertad y el patrimonio de sus habitantes.

El dispositivo creado se inscribe en la estrategia de “mando unificado” que el Ejecutivo nacional viene utilizando para concentrar conducción, optimizar recursos y coordinar capacidades federales y provinciales frente a emergencias de seguridad. En este caso, la resolución subraya la necesidad de “acudir al auxilio del Estado Nacional” ante una situación que la cartera considera urgente, habilitando un despliegue específico sin duplicar funciones de unidades ya activas.
La integración del comando incluye a la Secretaría de Seguridad Nacional del Ministerio de Seguridad Nacional, la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional Argentina, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y representantes que designe la policía provincial. Los funcionarios asignados contarán con capacidad decisoria sobre personal y medios, un punto clave para evitar fricciones operativas y acelerar respuestas en el terreno.
La conducción general quedará en manos del Jefe de la Policía Federal Argentina, con facultad para delegar la coordinación en el funcionario que determine. Esta definición refuerza el liderazgo federal del operativo y ordena la cadena de mando en un esquema que, por diseño, busca minimizar superposiciones entre fuerzas y mejorar la gestión del despliegue territorial.
Desde el punto de vista institucional, la resolución invita formalmente al Ministerio de Seguridad de la provincia a designar un representante para integrar el comando y convoca a los Ministerios Públicos Fiscales —nacional y provincial— a nombrar enlaces. La inclusión de fiscales apunta a aceitar la coordinación judicial y a facilitar los canales de comunicación en investigaciones y procedimientos, un aspecto sensible cuando se intensifican operativos en contextos urbanos.

El Comando Unificado San Luis tendrá una vigencia inicial de 180 días desde su publicación, con posibilidad de prórroga según la evolución de la situación. El plazo acota el dispositivo en el tiempo y deja abierta la evaluación política y operativa de resultados, una variable que suele incidir en la continuidad o reformulación de estos esquemas.
En términos de lectura estratégica, la decisión envía una señal doble. Hacia el interior del sistema de seguridad, consolida el uso de comandos unificados como herramienta preferente para escenarios críticos, con conducción federal y coordinación interfuerzas. Hacia el plano político-federal, marca una intervención del Estado nacional en una provincia, pero bajo el formato de invitación e integración con autoridades locales, evitando una lógica de sustitución abierta.
El próximo capítulo estará en la implementación: el despliegue efectivo, la articulación con la policía provincial, la participación de fiscales y la evaluación de resultados en prevención y control del delito. Con un plazo definido y una conducción clara, el comando abre interrogantes sobre su impacto en la dinámica local, la aceptación política en la provincia y la eventual necesidad de extender o replicar el esquema en otros distritos si persisten focos de violencia.
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