El Estado nacional dispuso una reconfiguración de la conducción argentina de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) mediante el Decreto 15/2026, publicado este 14 de enero. La medida incluye la aceptación de renuncias y la designación de nuevas autoridades en la Dirección Ejecutiva y el Consejo de Administración, órganos clave para la gestión del complejo hidroeléctrico compartido con Paraguay.

Según lo establecido en el decreto, el Gobierno aceptó la renuncia del ingeniero civil Alfonso Peña al cargo de Director Ejecutivo argentino y la del consejero Diego Luis Adúriz, además de la salida del licenciado José Antonio López del Consejo de Administración. En paralelo, se resolvió designar a Adúriz como nuevo Director Ejecutivo argentino de la EBY por un período de cinco años, con mandato hasta enero de 2031.
Asimismo, Alfonso Peña fue nombrado consejero para completar el período legal que vence en marzo de 2027, mientras que Manuel Ignacio Chavarría Bertolami asumirá como consejero hasta agosto de 2026. Las designaciones se inscriben dentro del esquema previsto por el Tratado de Yacyretá, que establece una conducción paritaria entre Argentina y Paraguay tanto en el Consejo de Administración como en el Comité Ejecutivo.
La Entidad Binacional Yacyretá opera bajo un marco institucional definido por el tratado suscripto en 1973, que asigna cuatro consejeros por cada país y un director ejecutivo por parte, con iguales atribuciones y responsabilidades. En el caso argentino, la EBY actúa dentro del Sector Público Nacional en la órbita de la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía, con participación de la Cancillería en el Consejo de Administración.

El recambio de autoridades se produce en un contexto en el que Yacyretá sigue siendo un activo estratégico para la matriz energética argentina, no solo por su aporte a la generación eléctrica, sino también por su rol en la relación bilateral con Paraguay y en la administración de los recursos compartidos del río Paraná. La estabilidad institucional del organismo es un factor central para la operación del complejo y para la coordinación política entre ambos Estados.
Con las nuevas designaciones ya formalizadas, el foco estará puesto en la continuidad operativa del ente, la coordinación con la contraparte paraguaya y la gestión de un proyecto que combina dimensiones energéticas, diplomáticas y económicas, en un escenario regional donde la infraestructura crítica mantiene un peso estratégico creciente.
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