El Ministerio de Seguridad presentó oficialmente la Agencia Nacional de Migraciones, un nuevo organismo que busca centralizar y modernizar la gestión migratoria del país bajo un enfoque de seguridad integral. El anuncio fue encabezado por la ministra Patricia Bullrich junto a su actual secretaria de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que asumirá como ministra a partir del 10 de diciembre.

La medida se encuadra en el reciente traspaso de la Dirección Nacional de Migraciones desde el Ministerio del Interior hacia Seguridad, con la premisa de alinear a la Argentina con los modelos de control migratorio utilizados en otros países y vincular de manera directa la administración de flujos migratorios con la prevención del crimen organizado. Bullrich justificó el traspaso de Migraciones a Seguridad afirmando que la Argentina se encuentra en una posición relativamente mejor que la de sus vecinos en términos de avance del crimen organizado, y eso se explica, en parte, por un control más estricto sobre la entrada y salida de personas vinculadas a grandes bandas criminales.
Para la titular de Seguridad, el desafío es extender ese control más allá de los pasos formales y cerrar brechas en los “kilómetros de frontera sin presencia regular de Migraciones”. Por ende, la nueva agencia se apoyará en sistemas tecnológicos ya desarrollados por Migraciones, a los que se sumarán capacidades de las fuerzas de seguridad: drones, cámaras, sensores, bases de datos y sistemas de alerta.
De Dirección a Agencia: un modelo de “ventanilla única” para migraciones
Según explicó Bullrich, el objetivo central es transformar la antigua Dirección Nacional de Migraciones en una agencia con mayor alcance operativo, capacidad de coordinación y peso estratégico. La nueva Agencia Nacional de Migraciones se plantea como un ente que no sólo gestionará el ingreso, egreso, residencia y ciudadanía de personas, sino que también integrará a las provincias y a las fuerzas de seguridad en una lógica “federal y nacional” del control migratorio.
La idea oficial es pasar de un esquema puramente administrativo a un enfoque de gestión integral, en el que migraciones deje de ser un compartimento aislado y se articule con el resto del sistema de seguridad: Gendarmería, Prefectura, Policía Federal y fuerzas provinciales. Esto incluye tanto los 237 pasos formales donde hoy funciona Migraciones, como los tramos de frontera sin presencia permanente del Estado, señalados por la ministra como puntos críticos para el ingreso irregular y la logística de organizaciones criminales transnacionales.

Por ende, el Ministerio busca lograr interoperabilidad en tiempo real entre los registros migratorios y las plataformas de inteligencia y control de las fuerzas, de modo que un movimiento sospechoso detectado en frontera pueda asociarse de inmediato con antecedentes, alertas internacionales o investigaciones en curso. Pero además de la dimensión de seguridad, la Agencia Nacional de Migraciones buscará consolidar los avances de los últimos años en términos de digitalización, trámites online y gestión documental.
Bullrich subrayó que la agencia será la encargada de integrar el trabajo de migraciones con los operativos de control fronterizo, tanto en los puntos que ya cuentan con fuerzas de seguridad desplegadas como en aquellos donde todavía hay vacíos. En ese sentido, planteó que la Argentina debe fortalecer su capacidad de detección temprana de redes criminales que utilizan la movilidad de personas como cobertura para otras actividades ilegales: tráfico de drogas, trata de personas, contrabando y lavado de activos.
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